miércoles 4 de enero de 2012

Nuestro camino


Pensaba mucho en este 2012,un nuevo año, es decir uno mas cuando casi todos los días de todos los años han sido buenos porque los hemos vivido intensamente. Pero el 2012 es distinto desde el saque. Es que hace 50 años(ufff un tantito nomas) nos conocimos los que de una u otra forma postulamos al CMLP; digo de una u otra forma porque muchos anhelabamos cumplir el sueño de pertenecer al glorioso Colegio Militar, otros sencillamente los metían a la fuerza.Desde los primeros días de enero estábamos yendo y viniendo al colegio para cumplir con los programas de postulación.

Me parece una película  ver las caras de los adolescentes casi virginales entrando y saliendo con sus padres y algunos, los mas grandes solos. Cuantos recuerdos agolpados en un instante.Uff es difícil de ordenar el tropel de emociones que se vienen. Solo este preámbulo para recordar que allí nació una hermandad indisoluble y que bien lo impuso un hermano hace tiempo: XIX POR SIEMPRE.

Cuando veo las fotos de aquellos tiempos me asombro porque éramos unos niños que de la noche a la mañana nos convertimos en hombres porque asumimos nuestra responsabilidad de crecer muy rápido en esos tres años. Veo a cada uno y me regocijo de haberlos conocido. Ustedes han sido siempre un gran soporte en mi vida y en este camino de tanto tiempo, que ahora parece un instante, hemos convivido intensamente .Hemos crecido, madurado y nos hemos realizado como personas .
A estas alturas nos vamos a necesitar muchos más conforme vengan mas años. Debemos estar preparados para ello y solo lo haremos siguiendo juntos, compartiendo nuestros momentos sean cuales fueren. Es la forma de seguir con energía y buena vibra.

Hace mucho tiempo escribí una crónica donde les daba las gracias por haberlos conocido y esta otra en la que ,hasta donde mi memoria me alcanza, trate de rememorar lo vivido en 1962.Fue hace tiempo y lo transcribo tal como lo hice. Mejor porque asi estamos todos completos

Un abrazo

Pepelucho

(De las memorias)

1.- LOS ORIGENES




Para algunas personas es fácil indicar el lugar de nacimiento.Para otras, como yo, es difícil. Porque nacer no solo implica el lugar geográfico, sino todo lo que conlleva eso. Identidad con el pueblo, con su gente, con sus costumbres. Nací en Abancay debido a que mi padre, quien trabajó desde temprana edad en el Ministerio de Fomento y Obras Publicas, hoy Ministerio de Transportes, iniciándose en la carretera Olmos río marañón como portapliegos para ir ascendiendo con el consiguiente cambio de lugar de trabajo. Llega a Abancay en 1946, flaco esmirriado, gran jugador de fútbol, trompero, amiguero y “chupacaña”, es decir le gustaba tomar sus tragos y una cualidad inquebrantable: ser honesto. Ocupaba en sus inicios, el cargo de pagador, por lo que constantemente viajaba con dinero y valores. Sin embargo, nunca, desde que tengo uso de razón tuvo problemas. Mas bien era sumamente exigente consigo mismo y con los demas.Podía estar con sus amigos hasta las siete de la mañana, pero a las ocho estaba en su escritorio trabajando. Que tal aguante. Conoció a mi madre, una bella rubicunda de 16 años, hija de un famoso ingeniero; Jorge Aranibar, constructor de carreteras y del puente “Kunyacc” sobre el río Apurimac: el que divide los Dpto. De Cuzco y Apurimac.Estudiaba en el colegio de monjas alemanas Santa Rosa, colegio pituquito de esa época. Por esas cosas de la vida, mi padre, joven de 20 años requería de un aval por que manejaba dinero y ahí nadie lo conocía. Sin embargo, la dueña de la pensión donde se hospedaba con dos paisanos chiclayanos, Carlos Novoa y Juan Carbonel, que a lo largo de la vida se harían inseparables y actuaban con un solo corazón, le agarró cariño a ese flaco al que llamaban de cariño “negrito”. (Allá en Abancay y por esos tiempos, era raro ver gente morena) y terminó garantizándolo. Esa señora fue la que los presentó y finalmente después de varias idas y vueltas se casan y son los padrinos la Sra. Blanca Ocampo de Torres (dueña de la pensión u hotel) y Alfredo Bragagnini quien se convertiría en un hermano mayor y al que acompañó hasta su ultimo día.

Esa fue mi partida, porque a lo largo de mi vida he transitado en distintas partes de mi Perú, en el Cuzco, dos veces y de donde tengo recuerdos y anécdotas de adolescente, en Ica, En Huancayo en donde me inicie en los estudios escolares, en Chiclayo de donde es mi padre y su familia, de donde también es mi hermano menor y Silvia mi esposa.Linda tierra a quien aprendí a querer por tanto cariño recibido..., en el Campamento el Milagro en Bagua, y finalmente en Lima. Estar en tantos lugares, conocer diferentes costumbres, personas, formas de vida lo hacen a uno algo distinto porque te identificas con varios lugares y no tienes preferencia. Estoy seguro que mis amigos, hijos de militares deben sentirse así: Que pertenecen a muchos sitios y a la vez a ninguno.

Fue en 1957, en un viaje que realizaba con mi madre .Nos dirigíamos a la ciudad de Huancayo en tren (el viaje duraba 12 horas pero era espectacular) en que por primera vez vi. A un cadete Leonciopradino. El estaba con su uniforme y se puso a ayudar a una señora campesina a subir unos bultos. No importó que estuviera con su uniforme y que pudiera ensuciarse. Más valioso fue la ayuda. Esa imagen me impresionó mucho .Cuando le pregunte a mí madre quien era; me contestó: un cadete del Colegio Militar Leoncio Prado. Esa imagen caló muy profundo en mi espíritu de niño. Tenía nueve años.

Años después, en 1961 cuando vivía en Chiclayo tierra de mi padre y casi a finales de año, escuche en los altoparlantes de un carro la propaganda de un show artístico – deportivo a cargo de cadetes del Colegio Militar Leoncio Prado. Ni corto ni perezoso, solicite mi propina, que no era mucha, para ir juntándola e ir a ver al espectáculo.

Llegó el gran dia. El viejo coliseo de la Policía se encontraba lleno de almas juveniles que deseaban ver de cerca de los cadetes de aquel famoso y lejano Colegio Militar .El espectáculo se inició con un partido de básquet entre las selección del CMLP y de Los Aguiluchos, equipo campeón de Chiclayo. Obviamente gano el colegio y seguidamente empezó el show con la fabulosa orquesta. Fue lindo escuchar a la tan bien organizada y armoniosa orquesta con el profesor Julio Black al frente, el gran “cabezón “Paredes en el saxo y el gran trompetista Saenz Jumbluht (cuando lo presentaron en el coliseo se escuchó “tremendo cocodrilo”). Ahí nos cruzamos con todos los chiclayanos que posteriormente ingresaron al Colegio Militar: Tito Arbulú, Calobeto Rivasplata, Chiqui Bazan, Cesar Sanchez, Lucho y Jorge Casinelli, Coco Escurra, Victor Reaño, Fernando Fernandez ( XX) y muchos mas hinchas de ese glorioso Colegio. Después de ello solo cabía una acción: buscar como ingresar al CMLP.





2.- EL POSTULANTE



Como ya lo había comentado, mi padre era un empleado público y a estas alturas (1961) ya había escalado posiciones y pronto lo cambiarían, nuevamente al Cuzco. En esos tiempos había capacidad de ahorro y dentro de una capacidad normal, en nuestra familia, felizmente nunca nos faltó nada gracias a que mis padres eran ahorrativos y ordenados en su economía. Sin embargo no podía darme el lujo de hacer gastar mas de lo debido ya que mi familia la componíamos casi 11 personas porque Vivian con nosotros una tía y sus hijos, aparte de mi abuela materna y de mis tres hermanos. Hablé con mi madre, quien siempre hacia lo posible para que nos sintiéramos bien. Siempre nos prodigó mucho afecto y ternura y me dijo que nos teníamos que ir al cuzco y ello ocasionaría mas gastos que no podíamos afrontar, sin embargo, hablaríamos con mi papá para saber su opinión ya que ese colegio era muy caro.

En los estudios siempre fui un termino medio.Ni muy cerrado a los libros ni muy flojo.Me defendía en los cursos de letras y química y difícilmente salía “jalado”.En el prospecto que ya había adquirido( hasta ahora no se como lo conseguí) indicaban que habían becas por el lugar de origen y que el becado estaba exonerado de pago. Ahí estaba la salida. Le dije a mi padre que si solo salía becado ingresaría al Colegio Militar. Y como Estabamos para irnos de Chiclayo aprovecharía para quedarme en Lima a postular y veríamos los resultados.

Así fue, aceptó con esa condición.

Llegué a Lima y me hospedé en la casa de mi “ padrino Alfredo 8 en realidad era el pata y padrino de mí padre tal como lo comenté líneas arriba) y su espesa mi “madrina” Eva mi apoderada. Esta familia que me acogió y de la cual guardó recuerdos muy preciados se convertiría en mi familia sustituta durante me permanencia en el Colegio Militar .La casa donde vivimos , años mas tarde, quien lo diría, también fue el hogar con mi familia ya que me fue alquilada casi quince años mas tarde. Me puse más que a estudiar como loco, a leer los temas del prospecto y a conocer un poco la gran Lima. Un profesor me ayudó a estar al dia en Matemáticas, que no era mi fuerte. Asimismo como en la casa tenia dos tíos súper atletas, me hacían esforzarme en lo físico a fin de ir alcanzando los niveles óptimos. En realidad era un pata ralito, que pesaba 45 kilos.que no jugaba nada de nada, pero eso si tenia una garra escondida que me permitió afrontar situaciones que ni yo mismo pensaba que iba a a superar.

El primer dia de inscripción sentí como que entraba a un sueño, estaba viendo en vivo y en directo el colegio Militar con el que tanto soñé en los últimos años. Era una mañana de enero, muy temprano aun, cuando enrumbe al colegio, miraba las calles a través de las ventanas del ómnibus que tome para ir y solo pensaba en llegar al lugar. Conforme el vehículo fue desplazándose hacia la Perla, sentí el olor a mar y aunque todavía la neblina no se había disipado, se podía vislumbrar la Isla san Lorenzo y el mar mas abajo. Que sensación tan extraña, mezcla de curiosidad, anhelo y en el fondo un ligero temor, pero eso si lo mas importante es que sentía que no podía fallar. . Cuando me baje en la puerta del Colegio en la Av. Costanera, que en esos días era aun transitable, todo me partió distinto. Veía como ingresaban los demás postulares con sus madres o padres y en todos veía esa misma mirada, de ilusión y sorpresa. Sentía que competía con muchos que seguro tenían las mismas ansias que yo. A lo largo del proceso de selección no vi. en ningún postulante que fuera a la fuerza, ósea obligado. Al contrario se notaba en sus rostros de niño-adolescente ansias, curiosidad y alegría. Todos de una manera u otra postulaban al mejor plantel de la Republica. Desde ya nos sentíamos orgullosos de ello. El solo pensar de pertener a sus aulas nos hacia diferentes. Es que cuando leíamos el prospecto nos sumergíamos en sus páginas y fotos y nos identificábamos con todo ello. Puedo decir esto por que a lo largo del camino en las innumerables conversaciones desde hace 40 años muchos sentían lo mismo. O sea no era una fantasía individual.



Desde el primer momento se pudo distinguir que allí era la tierra de todos porque se veía, a través de la apariencia en el vestir y en la piel, las diferentes condiciones de los postulantes nos solo eran esas las diferencias sino en el físico. Había algunos muy pequeños, otros muy grandes. Desde ya a los últimos los miraba con respeto y me preguntaba como seria enfrentarme con alguno de ellos. Ya en el Colegio Nacional San Jose de Chiclayo, colegio nacional de donde provenía y donde estudie 4 y quinto de primaria y primero y segundo de secundaria tuve que enfrentarme a alumnos distintos a los que había conocido en el colegio salesianos de Huancayo, colegio religioso. Muchas veces había gente abusiva y prpeontente que querían abusar de sus condiciones físicas. Si bien yo era tranquilo en apariencia, siempre tuve una fuerte energía interna que me hacia rebelarme a lo que consideraba injusto y deshonesto. Por esas características muchas veces me metí en problemas y me encontré solo por defender mis ideas y principios. Sin embargo ello marcó el camino de vida con astucia, mas quien con fuerza, pude compartir esos años sin menoscabo de mi integridad. Allí mandaban los capos y los peleadores, sin embrago la sutileza de la palabra y la franqueza me abrieron muchos caminos difíciles y salir airoso de ellos.

Conforme fueron pasando las distintas pruebas, nos fuimos, pese a la competencia, integrando y haciendo amigos, algunos porque estudiaron juntos en el colegio de donde provenían, otros porque estaban en la misma academia y otros porque veníamos del mismo departamento. En mi caso pude hacerlo con distintos grupos ya que no solo paraba con los de Chiclayo, sino con los de Huancayo, Cuzco, Apurimac,Ica etc.no necesariamente porque os conocía sino por la simple coincidencia. Es grato recordar a estas alturas de la vida lo sencillos y amigables que fueron y son los de la colonia chiclayana. Tito, Calobeto, Cesar, Lucho, Jorge, Chiqui, el grandazo de Pepe Ubillus, Jorge Ezcurra (gran amigo y donde quiera que se encuentre no lo olvidamos principalmente por su gran calidad humana y de jugador de billas. Lo conocian como “La Araña”) Aun cuando no me conocían de mucho tiempo me brindaron su amistad y cariño sincero y que perdurá por siempre.



Conforme fue avanzando el proceso se iban quedando en el caminos algunos y ya los grupos establecidos por lo que dije anteriormente se mostraban jubilosos cuando se aprobaba una prueba.

Era destacable haber visto postulantes con una tremenda capacidad deportiva en carreras, barras, natación, salto alto, largo quienes a lo largo de la estancia se destacarían por su capacidad atlética. Asimismo se podía ya identificar a los líderes, y a aquellos que hacían lo posible para sobresalir y avanzar por encima de otros.



Mientras duraba el proceso, me iba adaptando a la capital en el barrio de Lince, un lugar tranquilo lleno de parques y de chicas bonitas. Aunque no conocía a muchos, mi preocupación era el ingreso y por ello trataba de estar todo mi tiempo ocupado en los estudios, sin embargo no veía las horas de estar en el colegio. Poco a poco y casi sin darme cuenta el local del colegio se fue convirtiendo en una necesidad.

Obviamente como me encontraba sin mi familia quería estar más tiempo en el colegio y esperar los resultados.

Lógicamente los que fuimos pasando el examen médico, el físico llegamos a los exámenes escritos los que se desarrollaron en el comedor de cadetes. Recién ahí nos dimos cuenta de la enorme competencia. Porque el local estaba lleno. Cada uno en su carpeta se prestaba a dar de si todo su conocimiento en procura de tan ansiada vacante, fueron dos días de pruebas d: de ciencias y letras y el examen psicotécnico. . Los que pasaban soloo les faltaría la entrevista personal.

A los dos días se dieron los resultados y estaba entre los aprobados .Tenia una gran satisfacción pero también una gran preocupación porque mi puntaje no había sido tan alto estaba dentro de los ciento cincuenta y lógicamente ello me impediría ingresar becado. Comencé a leer como loco para la entrevista final que se llevaría a cabo en el Pabellón Central ante el director y profesores.

Conforme se acercaban los días la tensión subía. En la casa donde me hospedaba mis “tios” de cariño me motivaban indicándome que ya habia ingresado y que no me preocupara.

Hasta que llegó el dia final. Desde temprano y con nuestros ternos casi nuevos esperábamos que nos llameen uno a uno ingresábamos al pabellón, todo limpio, ordenado y me parecía un sueño ya que solo lo había visto en el prospecto. Felizmente había tenido en el tiempo en que viví en el Campamento El Milagro contacto con muchos oficiales así que fui tranquilo y sin mayo temor. Me preguntaron de todo y respondía con soltura. Principalmente cuando me preguntaron el motivo de querer ser cadete del CMLP. Ahí les narré la historia del tren lo cual les sorprendió mucho. Al salir sabia que había pasado la ultima tranquera.



Sin embargo la ilusión se borró al ver la lista de ingresados.Ocupe el puesto 122 y sin beca. Internamente sentí una desilusión conmigo mismo grande. Uno de mis mayores sueños se esfumó. Sabia lo mucho que mi padre trabajaba para mantener a su familia y no podía darme el, lujo de exigir mas. Al inicio de ingreso se tenía que pagar una fuerte cantidad por concepto de indumentaria y alimentación... Le trasmití el mensaje a mi madre y le expliqué que no se preocupara que estuviera viajando para irme con ellos al Cuzco. Despues de dos días en que ya había hecho todos los arreglos para viajar me contestó indicándome que no había problema se afrontarían los gastos. Si bien sentí una alegría inmensa, también sentí mucha obligación, preocupación y responsabilidad. No podía fallar. Esos gestos de apoyo y desprendimiento de mis padres no los olvidaría nunca. Calaron muy hondo en mi ya que no solo fue al inicio sino a los largo de tres a años en que mi madre hacia lo imposible para enviarme las propinas, felizmente no era muy exigente conmigo mismo por lo que siempre me alcanzaba. Ello me enseño que a los hijos, los padres damos hasta lo que no tenemos y solo por el amor a ellos.

Despues de la llamada de mi padre me sumí en un profundo silencio. Había pasado casi dos meses, de estar con mis amigos de barrio, del colegio nacional, en Chiclayo, mi familia estaba en el Cuzco y yo estaba hoy en otro mundo, Había realizado mi sueño de niño y ya era UN CADETE DEL COLEGIO MILITAR LEONCIO PRADO

CARNET DE SALAS REBATTA


3. EL INGRESO



Después del papeleo de rigor, nos citaron para un 20 de Marzo a fin de cumplir con el periodo de adaptación y adoctrinamiento. Ese dia nos hicimos presentes todos los que habíamos ingresado portando nuestro colchón y un maletín con artículos de aseo como unicos implementos. Era como si viniéramos a un nuevo mundo, así calatitos de espíritu porque entrábamos a nuevo esquema de vida.
Carlos Rincón
GUSTAVO LAVARELLO

Nos hicieron formar en el pabellón central por secciones y de allí al pabellón de dormitorios (ya al día siguiente les llamaríamos: cuadras). Nos asignaron a la octava sección, uf cuantos años de ese momento. No podría imaginar que esos 48 compañeros se convertirían en hermanos de toda la vida.Nos dieron los números que nos acompañarían los tres años. Ese numero que fue referencia para las prendas de vestir también era en numero de orden de cómo habías sido ordenado. Éramos 10 secciones .Las primeras estaban formadas por muchachos grandes, con cara de viejos.Habian algunos de menor estatura, pero supongo que por la edad estaban en esas secciones. Recuerdo que las tres primeras eran de ese estilo y a la que veíamos de lejos.Las ultimas secciones estaban formadas por casi niños en cuya mirada sin embargo brillaban el orgullo de estar adentro del plantel al igual que los de mayor talla. Con el tiempo, los “chatos” serian los mas verdes con los alumnos de menor grado. Quizás como una compensación psicológica

Esa mañana nos enseñaron nuestros dormitorios que eran compartimientos amplios y largos. Cada sección tenía dos dormitorios o cuadras en el lenguaje militar y en cada uno entraban 12 camas de dos pisos. Ese iba a ser parte de nuestras vidas durante el presente año. Me tocó tener como compañero a Gustavo Yañez, corpulento, parecía un luchador, con su cabeza muy redonda y sus lentes con cristal muy grueso.Hablaba muy bien el ingles y venia del Colegio Mariknoll de Lince.Por ello entablamos muy rápidamente una relación sana y amigable. (Con el transcurrir del tiempo ambos tendríamos el mismo apodo: cosas de la vida) Nombraron al brigadier de la sección y recayó en quien había obtenido, dentro de la sección, las más altas notas en el examen de ingreso. Fue Pepe Merino, un flaquito muy blanco y de sonrisa sana. Con el devenir del tiempo sería uno de los grandes animadores de la promo.Era hijo de militar así que sabia manejarse bien .en el segundo bimestre entró Julio Villanueva Lara, flaquito, que aun no había cambiado de voz por lo que cuando debía impartir las ordenes le salía una voz muy aguda y ya en la tarde de su primer día había perdido la voz por el esfuerzo. El dormía en el segundo piso del camarote que compartía con Manolo Vallejos ambos estaban al costado mío por lo que el compañerismo era mayor. En toda la historia del colegio Militar esas cercanías dieron origen a amistadas muy profundas y duraderas. Hoy Gustavo se encuentra en EE.UU, Julio es un alto funcionario que ha puesto en alto en nombre de nuestra patria. Manolo despues de un recorrido por varios países regresó despues de muchos años y ejerce la docencia universitaria aparte de su pasión por la música.Pepe Merino es ingeniero y un alto profesional en Sistemas.

Toda sección tenia a un cadete de quinto año a su monitor, el era el responsable de nosotros en el aspecto militar. Nos toco a Jorge de la Quintana Miflin.Un atleta, levantador de pesas, que cada brazo era una pierna mía, por lo que había que andar con cuidado y seguir las reglas sin dudas ni murmuraciones. Asimismo, había un cadete monitor de compañía. En la nuestra estaba el “ Papi” Marchena, carismático, alegre, jovial y también bien jod…Ingresó a la FAP y ya de alférez estando en Talara se estrelló en su auto falleciendo casi instantáneamente. Testigo de ello fue nuestro Jorge Bustamante Zavala, la flaca, hoy Crnl. Retirado de la FAP. de flaco ya no tiene nada pero sigue con la chispa y energía de siempre. Fue presidente de nuestra promoción por el periodo 2004.








LUCHO TOVAR










Ese primer dia fue emocionante por cuanto nos iban enseñando el local con sus diferentes pabellones, lugares que serian testigos de nuestro andar y crecimiento, no solo físico sino de como los casi jóvenes que aprendieron a ser hombres antes de tiempo.Tuvimos nuestro primer almuerzo y en cada sorbo del refresco y cada cucharada de comida estábamos introduciendo el sabor al que debíamos acostumbrarnos, querámoslo o no para no perder las fuerzas y mantenernos con salud.

Pasamos por el Pabellón Central, la enfermería, las aulas, la biblioteca, la imprenta, los baños (malacates.Hasta ahora no se que significan mas me recuerdan a los alicates como sinónimo de un miedo interno en el que te podían apretar los testículos), el estadio, la granja, los salones de los diferentes clubes, el auditorium, en el que el primer dia me juré que pertenecería a la orquesta a como de lugar y actuaría en su estrado, a la piscina en la que recién nos haríamos al agua a mediados de Abril en las clases de Educación física.Las aulas de tercer año se dictaban en la famosa “Siberia” que era un vetusto edificio casi derruido por el tiempo y la humedad. Según cuentan dejo de ser habitado porque se iba hundiendo. ( Hasta ahora sobrevive sin hundirse y pese a los terremotos qué hubo encima en los años 1966-1970-1974)Se tejían muchas anécdotas acerca e esa edificación, lo que es cierto ahí iniciaríamos nuestros conocimientos de tercer año y de la vida en el Colegio.

Luego de ese periplo fuimos a nuestras cuadras a seguir el entrenamiento. La mía fue la octava que estaba en el segundo piso y en el medio, cuyas ventanas daban a las chacras de la Perla y a lo lejos se divisaba el Hospital del Empleado, al que cada vez que lo veía me recordaba que por allí vivía y me acercaba un poco a mis lejanos padres y hermanos. Cada cuadra o dormitorio albergaba a 24 cadetes ordenados en orden alfabético. Cada cuadra de nuestra sección tenia sus baños y sus duchas, lo cual era una ventaja por un lado porque podías asearte y hacer tus necesidades sin bajar al primer piso donde estaban los “ malacates “ comunitarios.Ya que al hacerlo así estabas expuesto a los consabidos castigos de los de cuarto y quinto y al final no ibas al baño, venias mas sucio y mas cansado Por otro lado, nuestra cuadra era un lugar donde podían hacernos los clásicos castigos físicos sin salir de la cuadra y en privado, lo cual ocurría muchas veces. Pero de todas maneras era positivo. Ese día nos enseñaron a tender las camas y arreglar el ropero bajo ciertas características y a fin de que todos estén igualitos. Nunca podré olvidar a Manolo Vallejos, que por esas cosas de la vida su colchón era más grande que el normal (creo que era de plaza y media) y cada vez que la tendía entraba en unos problemas porque todas las colchas y sábanas eran de una plaza. Así que tenia que hacer artificios para evitar los castigos. A eso de las 6 formamos para nuestra lista diaria y enrumbamos al patio central para ir a tomar nuestra cena. Aun estábamos solos porque los cadetes de cuarto y quinto no habían ingresado por lo que no teníamos la presión que poco a poco íbamos a sentir. Ingresamos al comedor en perfecto orden y nos sentamos teniendo como jefes de mesa a los monitorees todos los mozos seguían perfectamente uniformados y cada uno de ellos atendía a tres mesas. Nunca olvidaré el olor a té con canela, único por el sabor y olor. Esa noche nos dieron nuevamente estofado de carne con sus pasas y un jugo que pareció néctar, sería por el hambre después de tantas marchas y carreras; pan y como postre: arroz zambito, otra delicia.Era la primera noche que comíamos fuera de casa. Con tanta actividad nonos dimos cuenta que ya estábamos inmersos en la historia del Colegio Militar Leoncio Prado

Seguidamente, regresamos a los dormitorios a seguir instrucciones y a seguir conociéndonos y a seguir impregnándonos del espíritu leonciopradino. Al ingresar al dormitorio y ponernos el pijama sentimos un olor característico: a ropa nueva, a tocuyo fresco. Es que era la primera vez que dormiríamos fuera de nuestras casas, en grupo y con otro espíritu. Era ingresar a un nuevo amanecer. Casi todos nos mirábamos cuando estábamos en fila esperando las últimas instrucciones cuadrados al costado de nuestro camarote, con los pijamas grandes, grandes para la mayoría y con los ojos de sorpresa e incredulidad. Se apagaron las luces y sonó el sonido del trompeta. Era el sonido del silencio, sonido mediante el cual estábamos listos para dormir. Al menos eso se suponía, sin embargo alo largo del tercer año, ese sonido era el sinónimo de que teníamos visitas de cadetes de cuarto y quinto años a los que teníamos que seguir las ordenes que nos impartían.

Silencio total, los adolescentes tiernos entran a un sueño profundo. Algunos soñarían con sus enamoradas, con sus padres, amigos etc. Casi todos sabían que era el final de un nuevo dia y el comienzo de su propia historia personal.

En la octava sección estaban:

Angeles Romero Tulio, cuyo padre era diputado, era de tez muy blanca, pequeño, muy inquieto y travieso y a la vez nervioso por naturaleza. Hablaba casi seseando, era uno de los pocos que llegaban los fines de semana con muchos chocolates finos y dinero para gastar más que la mayoría,

Arhens Arana Julio, fortachón, grueso, parecía un roble. Aprovechaba de su condición física para, sin ser abusivo, hacer que los mas pequeños hagan sus caprichos. Tulio era su mascota, a punta de miedo hacia que hiciera sus turnos de imaginaria y cuartelero. Lamentablemente su condición física prevalecía. A lo largo de su vida ello lo convirtió en un líder. Ojala pronto nos volvamos a estrechar en un fuerte abrazo.

Altamirano del Pozo Juan, de Apurimac, blanquinoso, fuerte, empeñoso y estudioso. Muy tranquilo pero no tímido. Nos hicimos buenos amigos. Médico de profesión, Neurólogo Fue director del Hospital Toribio de Mogrovejo. Aun continua ejerciendo la medicina.

Aquino Meza Juan, tranquilo, algo tímido pero sin exageración. No le gustaba hacer alarde de sus cosas y mas bien nos e hacia notar. Ingeniero pesquero.Es un prospero empresario dedicado a la importación de Carnes.

Baltazar Acuña Ladislao, de Apurimac, alegre, inquieto y perseverante. Se me perdió en el camino. Nunca mas supe de el.

Barreda Salinas Juan Carlos, llenito de carnes, sobrio, tranquilo pero firme en sus acciones. Es integrante del Trío dinámico y amigo de siempre. Hemos mantenido contacto a lo largo el camino. Abogado de profesión, músico en sus años juveniles formó parte del famoso grupo de rock “Los Shains”

Casalino Montoya Luis, Arequipeño, grandote, maceta y algo burlón. Ese carácter lo conserva hasta ahora y con la experiencia de vida a enriquecido sus anécdotas. Es grato compartir momentos con el. Actualmente vive en Piura. Es Consultor en Seguros

Castro Barreda Ricardo, el famoso señor Cachencho. Siempre fue de buen diente por lo que era algo llenito y de ahí viene su apodo. Pícaro, risueño, de buen carácter y no se chupaba ante nadie pese a usar anteojos. Fue monitor de tercer año. De profesión Contador pero especializado en Auditoría Externa e Interna. Seguimos en contacto fraterno.

Casanova Marino Luis, recio, grande y duro, estudio ingeniería y después de un tiempo se fue a vivir a Santo Domingo donde radica. Hace poco tuvimos el gusto de estar con el.

Castañeda Ly Luis, palomilla, alegre pero algo picón. Fácilmente se molestaba pero al poco rato se le pasaba. Nunca mas supe de el.

Falcone Vigna Enrique, de descendencia italiana por lo que tenia facilidad para hilvanar frases en italiano. Juguetón, algo nervioso pero pura pilas. Es otro integrante del famoso Trío Dinámico. Atleta en todos los sentidos. Estudió en Italia Ingeniería Textil. Mantenemos contacto por siempre. Ahora sigue en actividad laboral. Se conserva bien físicamente, mas maduro, pero sigue eléctrico en sus bromas. Un buen amigo.

Fernandez Carrera Francisco, pintón, serio cuando lo batíamos por su pinta, sin embargo se defendía muy bien y no permitía que se le tomara el pelo. Estudió agronomía y hemos mantenido contacto en todo lo largo del camino.

Gushiken Gakiya Luis , de ascendencia japonesa, algo tímido pero juguetón solo se juntaba con su grupo.Tenia poco pelo y muy rebelde por lo que dormía con una media de nylon para que se le asiente, ello era motivo de fastidio ya que en las noches se la quitaban y a veces se la untaban de crema. Supe que en cuarto año ya no quiso regresar al colegio. Igualmente nunca supe mas de el.

Garcia Sarmiento Luis, pequeño de estatura, alegre, juguetón y con mucha sensibilidad. Nunca podré olvidar que me invito un par de veces a su casa los días de salida. Hace unos 10 años me lo encontré en Miraflores. No ha cambiado mucho, se conserva bien y se ha dedicado a la pesca.

Herrera Bonilla Jose, limeño, flaquito, tranquilo de apariencia pero se las ingeniaba para tomarles el pelo a los demás. Todo lo hacia silenciosamente. Agrónomo, con estudios en Alemania. Año a año lo vemos en los reencuentros. Por el no han pasado los años

Huguet Cardenas Andres, miraflorino, cariñosamente lo llamábamos “cabezón”, empeñoso, disciplinado y vehemente en lograr sus objetivos. Estudió Ingeniería Industrial Actualmente vive en EE.UU. teniendo éxito como empresario en la industria de chocolates. Siempre mantenemos contacto habitual.

Gomez Montoya Carlos, chiquito, picón .Gran futbolista y mejor amigo. Es uno de los amigos con el cual siempre he compartido alegrías y penares. Nuestro afecto es ilimitado tanto así que me aguanta que le diga “tambor” por su barriga de bombo. Hincha de Alianza igual que yo. Ex presidente de la promoción y bajo su gestión salimos campeones en las olimpiadas .Desde que su hijo Beto era chiquito lo llevaba al colegio para los reencuentros. Hoy nuestro sobrino nos acompaña en los viajes y nos cuida y toma fotos.

Gonzáles Costa Ricardo, el famoso cholito, como cariñosamente lo llama su familia. Personalmente Le digo negro o negrito dependiendo del humor. Siempre fue un deportista corajudo y terco. Luchador contra viento y marea. Para el no hay nada imposible. Es uno de los pilares de la promo. Fue presidente para las Bodas de Plata donde cumplió un alto papel integrador. Muy estricto en sus quehaceres y no anda en medias tintas por ello es que a veces se nos pierde en el tiempo. Actualmente sigue participando en las olimpiadas, pese a algunas limitaciones físicas y falta de pelo, en cuanto deporte pueda defendiendo los colores de nuestra XIX Es el único de la promo que tuvo TRILLIZOS. Desde hace unos 5 años es el permanente delegado de deportes a nivel de Asociación. Esto le encanta porque le permite dar rienda suelta a su minucioso y casi obsesivo detalle informativo de las competencias, puntajes, estadísticas. Ya no ya

Gil Ramírez Luis, Cajamarquino, chaposito, tranquilo pero cuando se le metía el “indio” no había como pararlo. Era famoso por sus “cachorritas”.

Jhon Yi Domingo. Iqueño, menudito, flaquito inquieto como una pulga. Sacaba de quicio a los más grandes por sus travesuras y palomilladas. Muy hábil intelectualmente. Nunca lo volvimos a ver

Leo Ramirez Francisco, el niño grande lo llamábamos por cuanto era corpulento pero muy sano y noble por lo que a veces parecía muy ingenuo. Su padre era militar y por lo cual era muy disciplinado. Nunca se enojaba y cumplía todas las órdenes sin reclamar. Súper resistente a los ejercicios físicos. Era uno de los pilares del equipo de equitación. Fue militar .Lamentablemente hace mucho tiempo que no lo vemos. Sabemos que labora en Tacna. Esperamos verlo pronto.

Leon Garcia Luis, ingresó flaquito, muy alegre, estudioso y muy disciplinado sin dejar de ser algo eléctrico Militar. Fue Sub director del colegio Militar en 1991 y 1992 y los ex cadetes lo recuerdan con mucho cariño por su temperamento y gran disciplina llegó al alto grado de General de Brigada.

Lecaros de Cordova Luis. De Huaraz, fortachón, resistente, era atleta y corría los 400 mts. Planos. Siempre fue correcto, muy responsable y respetuoso con sus amigos. Últimamente hemos tenido el gusto de volver a abrazarlo mantener contacto.

Meza Gutiérrez Franklin, flaquito, callado, pero cuando le entraba la chispa se reía con una ganas contenidas que contagiaba a todos. Economista especialista en tributación. A veces tenemos la suerte de estar con el .Muy ocurrente y con mucho sentido crítico

Mimbela Bustamante Becque, trujillano, flaco, ágil y atleta. Desde tercero fue arquero y requintaba cuando no lo ponían de titular. En quinto fue seleccionado titular. Siguió estudios en la Policía de Investigaciones pero nunca más lo volví a ver. Se que vive en Piura y fue alcalde de su distrito.

Marquez Fernandez Gustavo , moreno quimboso, juguetón y palomilla. Se que esta en los EE.UU. desde hace mucho tiempo...

Merino Ponce de León Jose, del grupo de hijos de militares, pata, alegre, poeta y muy querendón. Siempre estaba con la palabra justa. Es ingeniero de Sistemas y un experto en Informática. Actualmente es un constante paladín de la promo y de sus grupos. Es incansable escribidor. Físicamente aun entra en el uniforme de tercer año. Esta igualito y ahora ya canta. Se sabe todas las canciones de nuestra época. Poco a poco va entrando en ritmo.

Miranda Alvhes Millo, nacido en Trujillo y gran batallador. Casi siempre estaba en el ring, principalmente porque se picaba cuando se burlaban de el. Debía usar lentes gruesos y como era miope casi siempre lo fastidiaban pero el no se dejaba. Solo para ir al malacate se ponía sus lentes. Seria grato volver a estrecharlo en un fuerte abrazo.

Muller Bull Carlos, chalaco, bacán, palomilla, fresco y sobrado. Siempre estaba con su grupo y como era un poco alto lo veía de lejos. Sin embargo era la chispa para las bromas para todos. Tenia un apodo singular: “chupón”. Como dormía con el “ciego” lo agarraba de punto. Es decir cada broma que se hacían era formidable. Recuerdo que en una salida el flaco se limpió los zapatos con el cepillo de ropa de Miranda y obviamente lo ensució. Para mala suerte su kepi estaba medio manchadito y se le ocurrió, a pedido del flaco, pasarle el cepillo. Como no veía no se dio cuenta de lo que había hecho. Lógicamente a la salida lo regresaron castigados. El lunes temprano pudimos ver al chupón con la cara embetunada y el pelo blanco con Kolynos. Es decir era un toma y dale.

Palacios Ochoa Luis, buen amigo.Muy sano, jugueron.Ahora es ing. Civil y radico muchos años en Talara. Actualmente vive en Lima. Lo vi. en la fiesta de 1995

Pérez Soria José flaquito, largo como una tripa. Usaba lentes verdes y siempre estaba de fiesta. Muy sociable y amiguero. Recuerdo que nos sacaba pica con la foto de su enamorada .Bellísima ella. Nunca mas supe de el.

Pereyra Zaldívar Héctor muy menudo, desde el comienzo tuvo estragos en la salud por la humedad y por ello dormía muy abrigado. Sin embargo culminó los estudios. Tranquilo, sobrio, educado y reglamento.

Siempre se caracterizó por su temperamento ya que nunca dejaba que lo arrinconen. Es médico pediatra (sin alusión a su contextura)

Ravines Ramírez Luis, pequeñín de ojos muy limpios y mirada alegre. Era palomilla pero muy sano y gran amigo. Ingeniero agrónomo, ha recorrido casi todos los lugares difíciles de nuestra patria. A lo largo de los años siempre estuvo pendiente de las actividades. En enero del 2006 se convirtió en bisabuelo a los 58 años de edad

Rázuri Ravinez Ramón. El famoso”triangulo” o R4. Delgadito y pequeño. Muy responsable, serio, estudioso. Era uno de los más bajitos. Actualmente es uno de los más altos. Ingeniero Agrónomo y especialista en comercio exterior de textiles. Fue el pianista de la XIX.

Renzo Espinoza Luis, muy sociable, hacia amigos fácilmente aunque siempre se daba su lado. Playero . Siempre nos contaba anécdotas de sus fines de semana. Arquitecto, especialista en sanear inmuebles.Mantenemos contacto de vez en cuando.

Rivera Novoa Jose, nuestro coloradito, camarón. Era uno de los el grupo de los militares. Serio, competitivo, amiguero y muy derecho. Siempre estuvo con su promoción e integró el grupo de trabajo para la celebración de las bodas e Plata. Se nos fue trágicamente. Fue uno de los pilares de la XIX.

Romero Gonzales Alberto. Coloradito con su pelo de alambre como decía nuestro Tnte. Valencia. Deportista .Integrante del equipo de remo. Ingeniero Mecánico electricista y Maestría en Adm. Era un especialista en gas.Ha sido presidente de la promoción y uno de los más destacados y comprometidos con la participación de la promoción en las olimpiadas..

Sanchez Caballero Nicolás. De Huanuco, pequeño de estatura pero muy recio, no arrugaba ante nadie. Siempre estaba con la sonrisa pícara entre los labios. Es médico traumatólogo

Santivañez Marín Luis, el mellizo ya que tenia un hermano gemelo en la promoción y por ello era blanco de los de los otros años. Pese a tener un hermano en quinto siempre se la agarraban con el. Nunca perdía la paciencia, siempre hacia las cosas con burla o sarcasmo. Fue uno de los que tuvo su primer hijo muy joven. Ya esta en camino de seer bisabuelo.

Sasieta de la Cruz Pedro, Risueño, jovial, alegre por naturaleza y cuando algo le salía mal hacia mohines con los labios y mejor lo veíamos de lejos. Farmacéutico de profesión pero dedicado a la construcción. Siempre cantaba “la cafetera”.

Solis Andrade Victor el popular Vitito porque tenia, hasta ahora la tiene, una voz muy aguda como la del bebe que nunca creció. Palomilla, trampero, ponía chapas a todos, siempre andaba risueño y se burlaba hasta de los más grandes. Aun cuando lo castigaban salía airoso por su carácter. Vive en Chiclayo más de 30 años y es dueño de esa ciudad en donde todos lo conocen y lo quieren. Es un tipo fuera de serie.

Tapia Castro Carlos, el pensante porque siempre filosofaba. Tranquilo, muy estudioso, trome en geometría. Estudió ingeniería. Nunca más lo vi.

Torres Dávila Santiago. Chuiquito pero muy dinámico. Reglamento, afectuoso y muy amable. Siempre estaba en los puestos expectantes. Es Ingeniero. Hace poco lo vimos después de mucho tiempo en nuestro reencuentro.

Vallejos Sologuren Manuel. Nuestro querido “Loco”.Polifacetico, estaba en todas las actividades culturales y artísticas. Fue el baterista de la orquesta. Animador de radio y de los bingos. Es uno de los históricos integrantes del trío dinámico. Amigo de siempre. Hoy es catedrático en altas Finanzas y en doctorado. Se prepara unos ravioles de chuparse los dedos.Lo único es que el termina comiendoselo.En sus cumples es una fiesta.

Villanueva Lara Julio. Cadete de Honor. Fue nuestro brigadier a los 13 años. Flaquito con voz aun de niño tuvo la responsabilidad de comandar la famosa octava. Es un profesional destacado a nivel internacional. Esta en contacto con nosotros siempre.

Yáñez Boluarte Gustavo. Grande, corpulento, parecía luchador de sumo por su corte y su mirada penetrante a través de sus lentes gruesos. No se amilanaba ante nada. Muchas veces nos defendió de algún abuso. Es un amigo incondicional. Esta en Miami atendiendo su negocio de panificación.Se mantiene en contacto con nosotros

Zúñiga Márquez Anselmo. Menudo, deportista, callado pero con gran voluntad para hacer las cosas aun difíciles. Era el último de la lista y muchas veces debía ser el primero en los pasos orales por lo que siempre estaba alerta. Ingeniero civil y hasta ahora integrante de nuestras selecciones de Bulbito.



Así se inició nuestra estadía en el colegio. Nuevamente en la mañana muy temprano cuando aun estábamos agarrando sueño después de todas las experiencias del primer día y primera noche en la que no faltaron el estar bajando y subiendo del camarote cada vez que ingresaba un cadete de quinto y al que se le debía seguir todas las ordenes que daba, desde cantarle el apellido aun sin saber quien era , o el competir con un compañero en trabalenguas, o en quien se cambiaba e uniforme en un minuto por lo que teníamos que cambiarnos todas las prendas con el consabido castigo físico a los últimos. En fin esas serán anécdotas que aun se siguen contando y no se olvidan a través de los años. Cuando estábamos en lo mejor del sueño una corneta nos hizo dar un salto tremendo. Era la “Diana” toque de corneta característico para levantarse. Casi sin quererlo comenzamos nuestra rutina diaria a una velocidad increíble. Tendíamos las camas, ordenábamos los roperos, nos aseábamos, cambiábamos y estábamos listos creo que en un minuto. Era increíble la velocidad en ese primer año.todo era rápido.Levantarse, vestirse, movilizarse, estudiar, comer, ir al baño, asearse. Es por ello que nos acostumbramos a ser normalmente muy dinámicos. También había las excepciones y es por ello que muchos se fueron en el primer años por ese motivo.

Cesar Villanueva Igreda,Guillermo Ruiz Rodriguez y Raul Larrea Tovar


A mi me sucedió un hecho por lo que conocería otros ambientes en estos primeros días. No se si por producto de dormir en una cama extraña o por la almohada grande amanecí con el cuello torcido hacia la derecha.Al toque y con mucho dolor el técnico monitor me derivo al SO Cadenillas, un maestro, quien presto me llevó a la enfermería y me puso en manos del famoso Dr. Santos, quien era un enfermero de buena talla, limpio y que era el “doctor”. El recetaba, atendía, operaba y a todos los mejoraba con un “antigripal”. Esa palabra se me iba a ser conocida y nunca más se me iba a olvidar: en el CMLP todo se curaba con el famoso antigripal. Desde el simple dolor de cabeza hasta las diarreas, pasando por las comezones y quemadas.



Apenas me vio el Dr. Ponce, menudito el, todo sabio en medicina general (hasta ahora no se en que universidad estudio para saber tanto y tan poco a la vez) me dijo que tenia tortícolis y debía internarme.Asi que traje todo lo necesario y pase a la cama que me iba albergar en mis primeros quince días en el colegio. Estaba junto con otros de mi promoción y de las otras. Era una sala grande en el segundo piso de la imprenta (esa imprenta que figuraba en la ultima pagina de los libros que había estudiado en los diversos colegios de diferentes partes de nuestra patria que me toco conocer) que tenían solo camas y al costado, una mesita de noche. Primer amanecer y en la enfermeria.Bueno a adaptarse me dije y comencé a conversar con los de mi promo.al que mas recuerdo es a Bissetti, risueño, muy conversador y llegaba fácil a los de cuarto y quinto años. Aunque estos eran pocos los recordare siempre porque hacían entrar a los de sus años y nos sacaban la mugre. Allí me voltearon varias veces la cara sin importar si dolía o no. Estaba viviendo la leyenda del colegio militar.

Cada día era una monotonía sin fin; visitas del médico, los partes, los almuerzos y aguantar alas vacas y a los chivos. Sin embargo ahí fuimos haciendo amigos y sentir lo que es ser leonciopradino.

Despues de varios baños de calor (parecía que ponían planchas) regresé a mi cuadra despues de 15 días. Lógicamente la dinámica allí era otra.El estar en la enfermería me había relajado y perdido los encantos de los primeros días pero tuve que ponerme las pilas para asimilar todo lo que no había aprendido.



LOS MALACATES



Extraño nombre para tan singular lugar. Era un lugar al costado de nuestro pabellón de dormitorios (cuadras) y es donde se ubicaban los urinarios y las duchas. Los baños no tenían puertas solo la silente taza de cemento .Eso forma parte de nuestra formación porque nunca antes uno había realizado sus necesidades fisiológicas al descubierto. .Mas aun a los de tercer año en ese lugar nos masacraban.Por ello algunos hermanos de promo manifestaban que no fueron al baño mas de una semana por no tener que soportar los maltratos. Asimismo, las duchas eran unos tubos con agujeros para que salga el agua y estaban a lo largo del techo. Ahí todos entraban a bañarse. Se acabaron las individualidades. Allí nos mostrábamos con nuestras grandezas y pequeñeces. Esto nos permitió descubrirnos más entre nosotros y saber que estábamos unidos no solo en un solo corazón sino en una sola condición: estar de perros



NUESTROS MAESTROS



Dr. Teodoro Casana,Julio Blaks,Alcides Carreño,



Los primeros quince días fueron de adaptación al nuevo sistema de vida. Como quien dice “agarramos físico” para estar preparados para lo que venia: afrontar la convivencia con los de cuarto y los de quinto y empezar las clases.

Lo que siempre cautivó mi interés en el colegio fue el saber que cada profesor tenía un libro editado en la Imprenta. A lo largo de mis primeros años de estudiante donde me encontraba leía en la antepenúltima página”Impreso en la imprenta del colegio Militar Leoncio Prado” año 1965, etc., etc... Ello me indicaba el nivel de estudios que debían tener los alumnos de ese plantel. El primer día de clases nos tocó con un maestro de maestros Don Humberto Santillán Arista en la clase de Literatura. Solo al verlo pensé que estaba en una fantasía. Tantas veces leí sus libros en los años anteriores que me parecía mentira estar frente a el. Canoso, de andar pausado, serio, muy serio al comienzo pero con una chispa de picardía cuando comenzaba a fastidiar a alguno de los alumnos. Se puso a escribir lentamente y con buena letra en el pizarrón CMLP al lado izquierdo, Literatura al centro, octava sección al lado derecho y comenzaba la clase.

Así fue que en el primer día nos íbamos deslumbrados con la sabiduría de los que iban a ser personajes importantes en nuestra formación académica y de vida. Sino recordemos a nuestros maestros.

Teodoro Casana, maestro de Historia de los Límites cuyo prestigio internacional estaba ampliamente demostrado, Hernán Busse de la Guerra, historiador, crítico y recontraexigente. Con el no se podía ni siquiera pestañear. Sus clases eran unas películas verbales. Que dicción, qué memoria, que prosa.En los exámenes se entraba sin nada y solo levantabas la cabeza cuando debías entregar la prueba

Alcides Carreño, compositor musical de amplia trayectoria y que nos enseñaba música práctica en los clubes.Luis Monteagudo, de Castellano escritor, Lucho Monje, Carlos Miranda en matemáticas, Roberto Sara Laffosse en física. En Educación física teníamos a campeones como Sergio Siguioo, Carlos Montero, Roberto Drago etc.. Con ellos comprobamos que tener maestros así eran uno de los orgullos del plantel.

En la banda tuve en Julio Blaksz a un amigo y maestro, con quien a través de la banda y la orquesta cumplí la satisfacción de tocar. Nunca me olvidaré de esas experiencias pasadas bajo su batuta.Con el estando en quinto año ganamos el Primer concurso Inter escolar de Música.

Asimismo, tuvimos maestros en nuestra vida diaria. Hombres sencillos, humildes y forjados por la dureza de los años en el ejercito pero que tenían vocación de maestros. No todos eran así pero nunca podré olvidarlos porque en mi soledad afectiva en algún momento me sentí protegido por su calor de padre. Quien podría olvidar a nuestro querido Papaíto, protector, maestro, quien nos daba ejemplo de tener resistencia física. Tendría unos 50 años pero corría mas que nosotros, se daba volantines, se paraba de cabeza y caminaba sobre sus manos. El era el parachoques cuando los de años supriores nos acosaban.

Nuestro S.O.Abelardo Solís, el popular Gallo ronco por su voz ronquita, quien con energía se hacia respetar de los mas grandes. El en la quietud de su detall me daba mis encomiendas que llegaban del Cuzco donde están mis padres y recibía con anhelo las cartas de mi madre y sentirme feliz de saber saber como estaba mi familia . El era el portador de esas nuevas que llenaban mis vacíos de adolescente solitario. Es por ello que siempre lo guardo en mi memoria con profundo respeto. Cómo no recordar al S.O Ramón Noriega“Rosita”, chapuzón de ojos verdes a quien en silencio lo imaginábamos en las mas absurdas fantasías. Se quedó para siempre la frase del loco Felix Fernandez cuando imitándolo decía “Tiravanti: al detall”. A nuestro querido Julio Castillo “chatarra”, a Enrique Araujo “huevo frito” quien tenia un Cadillac del 50, grandazo y con el que se le gastaban bromas. Conocedor del alma juvenil muchas veces seguía la corriente hasta hacernos caer y canjear la papeleta que nos privaba de una salida con una tanda de ejercicios en la que se regocijaba de burla.Nuestro oficial de compañía era el Teniente Danilo Valencia, medio gordito, cheposo y con una experiencia de vida importante. A el no se la podíamos hacer. Estaba en todas. Jocoso, muy enérgico y tozudo. Nos sacaba la mugre en las clases de premilitar y con su frase de antología “…cuando el FAL se dispara muy seguido parece la p…de un burro despeues de un polvo...” ejemplo que valía por más de mil palabras. Era a veces odiado. Sin embargo hoy al voltear atrás no damos cuenta que de cada uno de los maestros que tuvimos cerca aprendimos lo suficiente para forjarnos y enfrentar la vida y de los que mas nos exigieron es de quien mejor recuerdo guardamos. Agradezco a la vida haber tenido gente tan simple y a la vez tan rica en emociones y experiencia de las cuales aprendí.



Al inicio de año, con nosotros ingresó el Coronel Director Armando Artola Azcarate, (mas adelante durante el gobierno militar fue Ministro del Interior) pequeño de estatura, calvo de rostro impenetrable y mirada dura. Nos formó a los tres años en una sola hilera y a cada uno nos preguntaba nuestras aficiones. Nos tuvo cuadrados toda la tarde y quería conocernos así. Con su dirección, el colegio sufrió un cambio brusco. Antes de el Los cadetes de cuarto y quinto hacían lo que querían con los 2Perrirtos”. Eran los dueños de sus vidas, por asi decirlo, Ellos seguían la tradición de los bautizos, los castigos y demás fabulas que se tejían a lo largo de la historia del colegio. Sin embargo el coronel Artola frenó todo ello. Los de cuarto parecían jaurías embozadas en caza de sus victimas. Pero las órdenes estaban dadas: nada de abusos y discriminaciones. Los de quinto seguían siendo dueños de todo pero no abusaban. Los que mas sintieron el cambio eran los de cuarto en 1962 el coronel despidió a mas de cien en total. Impuso una disciplina férrea. Es por ello quizá que no sentimos tanto estrago. Sin embargo los castigos físicos estaban a la orden del día. Inicialmente no hacia ni 10 planchas (lagartijas). Después era todo un experto No Salí con los brazos de Popeye pero estaba agilito.





NUESTRA PRIMERA SALIDA








Los días transcurrían y uno no se daba tiempo de extrañar. En eso de las clases, las rutinas militares, los ejercicios físicos, las escapadas, los clubes etc. Llegabas tan cansado que solo podías cerrar los ojos y dormir. Lo que pasa es que el sueño era estar en el colegio y ahora estabas en él lleno de paz, lleno de ilusión, estabas en las nubes. Sin embargo cuando pisabas tierra es cuando ya no podías más y estabas realmente en el suelo. Mis compañeros que tenían familia en Lima, amigos y amigas si se notaba que extrañaban y no paraban de comentar acerca de la primera salida que iba a ser, por tradición, el día de la madre. Ya se contaban los días para tal acontecimiento, mientras tanto en el club de música al que pertenecía observaba los ensayos de la orquesta para ese día. Ahí estaban los tromes del ritmo. El trompetista Saenz, a quien había visto en la actuación de Chiclayo, al saxo de Paredes. Parecía que estaba en el cine y me quedaba hasta el final viéndolos ensayar.Soñaba en quien algún momento podía alternar en esa famosa orquesta. Mientras tanto ensayaba a tocar el Bajo en la banda.



Hasta que por fin llegó el día de la madre y por lo tanto había salida general. Todos estábamos alborotados por cuanto íbamos a ver a nuestras familias. Aunque la mía estaba lejos, igualmente sentía una emoción tremenda de ver nuevamente la calle desde la óptica de un cadete leonciopradino..

Ese día había la ceremonia por el día de la madre, era la primera vez que estábamos en una así. Bien uniformaditos (aun de kaki) entramos al auditórium muy formaditos y nos ubicamos, como siempre, arriba. A la hora de la actuación entraban las mamás de los cadetes. En la primera fila estaba el director y su alto mando con sus respectivas esposas. Allí el maestro de ceremonias hacia correr el libreto de la ceremonia.aplusos por aquí y por allá todo nos pareció bacán. El discurso de Santa Cruz, orgulloso porque era nuestro Brigdier.La orquesta deslumbrante con Julio Blaks a la cabeza, la escóltalos técnicos todos bien cuadrados. Después de ello bien formaditos, aunque con nuestros uniformes bien grandes, enrumbamos en los omnibuses.Al salir por la puerta principal, vimos a lo lejos el mar y las luces a lo lejos. Que sensación de libertad.parecia que habían pasado muchos años. Es que nos habiamos concentrado tanto en la supervivencia inicial que cada día parecía un mundo. Poco a poco llegamos a San Miguel y magdalena y nos íbamos llenado de aire de ciudad. Todo nos parecía mas vivo, mas alegre. Lógicamente fue más alegrías al llegar a nuestras casas. A algunos los esperaban con todo preparado para una fiesta. En el barrio era un acontecimiento general: vera fulano de tal saliendo del colegio Militar.Recuerdo que esa noche me fui a caminar por las calles de lince y a ver hasta tarde TV.

Fue una experiencia básica en la vida de todos nosotros. Establecer la diferencia de estar afuera y sentirse que estabas en otra latitud y a su vez saber que pertenecías a ese famoso colegio.Esa sensación las tenias cuando conversabas con los patas del barrio y los veías casi como si fueran tus hermanos menores. El ser Leonciopradino era eso: sentirse que todo lo podías (y tan solo teníamos 13 años).

Muchos fueron a fiestas el sábado en la noche y ahi pudieron sacar pecho por esa diferencia .Cada cadete tenia una aureola en la cabeza.el domingo ir a pasear con las chicas o ir al cine para cosas mayores (de ese tiempo). Que lindos momentos de esa primera salida.

Después ya éramos dueños de la situación y antes de salir quemábamos en encontrarnos en tal o cual sitio para visitar lugares a los que nunca habiamos entrado.Esa es otra historia.



Al regresar al colegio, unos veníamos con la ilusión de los comentarios de los demás, otros ya no querían regresar al colegio, otros ya contaban las horas para volver a salir. Me acuerdo de Linde tomaba un ómnibus (la 33) y me dejaba cerca al paradero del tranvía en Magdalena, donde esperaban los ómnibus es del colegio. Cuál revoltosos de alegría nos sentábamos y enrumbábamos al colegio. Conforme el carro avanzaba hacia la Perla, el frío volvía a humedecer nuestros cuerpos y el aire olía a mar. En la bruma de la niebla se distinguían los faroles de la entrada. Llegamos otra vez y antes d entrar a la cuadra nos agarraron, cual aduana, a dejar todo lo que uno traía. Más aun nos apuntaban para que en la próxima salida le traigamos lo mismos. Era una confiscación de los castigados. Ello con el tiempo se disipó porque ya no se volvería a traer cosas.

Nuevamente en “casa”, nuevamente a entrar en el rigor de la rutina de la disciplina .Pero todos teníamos la sensación de que habiamos establecido la diferencia de ser “civiles” y cadetes.

Detallar cada momento vivido durante nuestra estancia de “perritos” es escribir muchos libros de solo anécdotas. Seguramente alguien más lo hará.

http://elimaginaria.blogspot.com/search?q=el+trio+dinamico


http://elimaginaria.blogspot.com/2011/08/xix-cmlp.html

http://elimaginaria.blogspot.com/2011/08/siempre-xix.html



http://elimaginaria.blogspot.com/2011/08/los-anos-maravillosos-2-xix-por-siempre.html