sábado, 29 de octubre de 2011

MATICES - LA MUERTE DE ROSARIO PONCE

Por: César Hildebarndt



Buscando en Google, Rebeca Diz encontró algo sorprendente: si en la barra se escribe la frase "Rosario Ponce asesina", aparecen 838.000 entradas; si se acude a la frase "Rosario Ponce culpable", habrá 428.000 posibilidades. Y para el código "Rosario Ponce ninfómana", los posibles ingresos llegan a 4.930. Nada desdeñable. Se trata de toda una obra maestra del chisme porno, el asesinato simbólico, la cobardía del cargamontón.

Me quito el sombrero. En este país donde los juicios pueden durar años, el linchamiento de la chusma es de vértigo. Una por otra.

Todo en este asunto fue novelescamente repulsivo. Una reportera de la tele, por ejemplo, "descubrió" que Rosario Ponce estuvo en un cuarto con televisión en la clínica privada donde debió internarse tras el regreso del Colca.

"Aparentemente tranquila y con unos kilos de más apareció Rosario Ponce en la gobernación de La Molina", dijo una periodista de ATV al presentar un informe cargado de tarada malicia. Y luego la misma damisela le pregunta a los padres de la chica: "¿Tres meses se va de viaje su hija y deja al pequeño sólo con ustedes?" La insinuación es clara: mala madre, mala hija, mala amante: asesina en potencia. Es como hacer una sinfonía con una corchea. Es como hacer una mirada valiéndose de una légaña. Aquel informe tenía música a todo volumen y terminaba con esta frase: "¿Qué otros enigmas y misterios existen?" La verdad es que el único enigma era saber si la presentadora tenía 75 o 79 de¿ cociente intelectual.Y el noticiero de ATV no fue el único. Un día, "Buenos días Perú" (que bien podría llamarse "Buenastardes Suiza") puso el siguiente anzuelo pantalludo: "¿Mataron a Ciro?" El "informe" no tenía nada: ni pistas ni revelaciones ni entrevistas. Era un monumento virtual a la nada, a la huelga general del pensar. Una paisana del Coica salía a decir: "Vinieron unos gringos y me pidieron un pico y una lampa". ¡Aja! Un pico y una lampa es, en el dialecto de los reporteros con habilidades diferentes, un ideograma que se traduce como tumba. Y tumba era, en este caso, entierro por lo bajo. O sea: te jodiste Rosario, nos vemos en la cana.

En "Enemigos públicos" salió un supuesto experto en expresión corporal a decir esta frase criminalmente textual: "No la estoy culpando, no la estoy defendiendo, pero que algo oculta, algo oculta". Este experto había hecho de cuerpo ante las cámaras y parecía feliz. Todo vale con tal de salir en TV. La TV confirma la existen¬cia, enriquece la hoja de vida, redime a los anónimos, apellida la vida.

Fue Beto Ortiz el Traman Capote oral de las tinieblas. Fue él quien "consagró" la "teoría" de que se había hallado el DNI de Ciro en el poblado de Madrigal, bajo las cumbres del Coica. "Se tendría la certeza -dijo en resumen este héroe de la noche- de que Ciro y Rosario volvieron al poblado de Madrigal y de que allí Ciro habría desaparecido". La novela negra escrita en una noche por alguien que ha frecuentado la sordidez pero que no tiene derecho a producirla como espectáculo, sobre todo cuando la reputación de terceras personas está en juego.

Canal 2 no podía quedarse en el colchón y compitió enérgicamente. Uno de los rescatistas dijo en su pantalla: "Podría estar preocupada, por lo menos mostrar un poquito de dolor, angustia, molestia...". Claro, la indiferente era Rosario. Canal 4 puso lo suyo. "Nadie puede decir cuánto calla Rosario Ponce", dijo "Cuarto Poder" desde la investidura de su rating.

ya no hablemos de, la prensa chicha, ese puré de chamanismo informativo, supuración sintáctica y pe¬quenez de todos los propósitos. En el lado de la prensa de más de 50 céntimos, Perú 21 fue rotundo, como casi siempre: "¡Mentirosa!" Y ya está: veredicto que no se apela: enemigos de la universidad donde ella había estudiado para obtener una especie de retrato genital de la señorita en cuestión. La conclusión era que ella candidateaba a ninfómana, era una necesitada crónica y podía romper las camas donde podía yacer de puro gusto. Un Uceda disfrazado de William Masters hizo lo que pocas veces se había visto en la llamada prensa seria.

Y así por el estilo. El vampirismo de la prensa peruana encontró una de las yugulares más sabrosas. La vena canalla de la tele se ensañó como nunca.

El problema de Rosario Ponce es que no lloraba, no estallaba en gritos, no cumplía las normas de la angustia. Hasta este semanario incurrió en un exceso de sospechas al respecto.

Y también estuvo él asunto del padre de Ciro. Aquejado de un dolor tenaz, el doctor Castillo fingió haber sido un padre ejemplar y un marido impecable al que la fatalidad, disfrazada de precoz mujer fatal, había visitado. No era así: ahora se sabe que la desdicha dé su hijo no interrumpió ninguna gran felicidad y que el hogar del doctor Castillo era tan disfuncional como el de la mayoría de la gente roída por el tiempo. Su matrimonio exhausto salió ala luz. Y ahora, convertido en líder del partido del sufrimiento, el doctor Castillo insiste en sus insinuaciones retorcidas.

He escuchado el linchamiento radial de Rosario Ponce y he visto a la gente en Arequipa convertir el ataúd de Ciro en urna de votación, la muerte en programa de gobierno y la ignorancia en ejecutoria de una corte suprema de los milagros. Y me ha dado pena que el Perú siga siendo, en muchos aspectos, país de plebes fulminantes.

Y Ciro Castillo murió en una aventura montañera. Lo mató el azar, la arbitrariedad, el no-Dios dé las alturas. Pero quien ha querido matar a Rosario Ponce, que cometió el pecado de no morirse al alimón, ha sido esta prensa nuestra que luego reclama por sus estatutos de

Y luego vino don Ricardo Uceda, el comandante en jefe de la investigación en el Perú. Él fue el autor de un Varonil ensayo sobre la vida sexual extraviada y superlativa de Rosario Ponce. Uceda habló con amigos y privilegio. Al cuerno con ella


Don Rey y sus 100 años

Estuvimos en la misa por los 100 años de don Reynaldo. Una misa criolla ,que la celebró un sobrino y que estuvo llena de amigos y familiares.Todos rezamos con mucha fe por su salud .Al final le cantamos el cumple y sopló sus velitas y tambien recibio el saludo de todos sin demostrar cansancio. Dios nos premio con su ternura y ensenhanzas





TIENE 100 AñOS Y DICTA CLASES EN LA UNIVERSIDAD AGRARIA



Es un ejemplo de vitalidad y compromiso. El ingeniero agrónomo Reynaldo Crespo Costa, quienes catedrá¬tico de la Universidad Nacional Agraria-LaMolina, cumple hoy 100 años de vida y sigue dando clases. Durante la mañana lo encontramos dictando el curso de' Cultivos Tropicales' -como lo hace todos los lunes y martes- a alumnos del octavo, noveno y décimo ciclo de la carrera.
Docentes y estudiantes hicieron un alto a sus labores académicas para felicitarlo y ofrecerle un agasajo. Contó que se mantiene vital y con ganas de seguir transmitiendo sus conocimientos, porque sus alumnos le contagian su entusiasmo. "Los chicos me alegran mucho. Para mí, venir a dietar clases es como salir a pasear, no puedo dejar de enseñar", nos relata.

En Silla de ruedas


Para movilizarse dentro de la universidad, don Reynaldo usa una silla de ruedas. Su hija Angélica Crespo es quien lo lleva a todos lados durante los dos días que labora.
Cuando permanece encasa, Crespo Costa prefiere leer y aprovecha para preparar sus clases y ponerse al tanto de los avances científicos en su rama.
(P.Chicoma)



INGENIERO DE ESPIRITUS . REYNALDO CRESPO LLEVA EJERCIENDO LA DOCENCIA 49 DE SUS 100 AÑOS DE VIDA


EN LA AGRARIA TIENEN “PROFE PARA RATO”
PAMELA SANDOVAL DEL ÁGUILA
Provisto de un bastón y un saco oscuro con chaleco, que lo hacen lucir frágil para los estragos de la docencia de I Ingeniería Agrónoma, Reynaldo Ángel Crespo Costa es un ejemplo de que las apariencias engañan. En las aulas de la Universidad Nacional Agraria La Molina (Unalm) su sola precencia impone respeto. Y su voz, cumplidos ayer sus 100 años de vida, aún cautiva a sus alumnos con tal facilidad que, al término de la hora lectiva, es difícil saber si tomaron notas le la clase o si grabaron a pulso cada anécdota contada por el 'profe' en sus memorias.
"Estoy en noveno ciclo, a punto de terminar la carrera, y jamás olvidaré que fue él quien me enseñó el don para tratar bien a la gente", comentó Sofía Flores Vivas, quien junto con sus compañeros participó del homenaje que la Unalm preparó para el catedrático por sus 100 años de vida, 49 de los cuales dedicó a la mencionada casa de estudios, donde se formó.
"Reynaldo es el único sobreviviente de la segunda promoción de la Escuela Nacional Agraria [ENA], que fue la base de esta universidad. Y ha logrado con éxito inculcar en sus alumnos ese amor por la tierra, por sus frutos y por nuestra casa, que la Agraria pregona desde entonces", precisó Jorge Aliaga, rector de la mencionada universidad, antes de entregarle a Crespo un diploma y una chaquillacta (herramienta andina de labranza) de plata como obsequios.
LA ETERNA JUVENTUD

"Lo que me ha levantado y sostenido todos estos años es la sonrisa de mis alumnos. Siempre tan comprometidos, que nunca dudé en mostrarles todo lo que aprendí en 30 años de experiencia en la selva, y otros más en diferentes áreas", señaló emocionado.
"¿Jubilarme? ¡Para qué! Tengo mucho para enseñar, y lo haré mientras demuestre que puedo. Mientras mis alum¬nos me necesiten", respondió a este Diario.
A un lado del estrado, Ángela Crespo, su hija y asistente, pues a veces lo lleva hasta el campus en silla de ruedas para evitarle fatigas, apoya la admirable voluntad de su padre. "La fábula, como la vida, no se valora por la longitud, sino por el contenido, decía Séneca y con razón. Mi papá no se jubilará aún. ¡Es un 'profe' que tiene para rato!", sentenció.






viernes, 28 de octubre de 2011

TRES HOMBRES FORMIDABLES

Ing. Reynaldo Crespo
Dr. Ciro Castillo
Sr. Walter Oyarce Delgado



En el lapso de casi un mes se han dado tres acontecimientos que nos han permitido ver hasta que punto los valores forjados de un aprendizaje de vida y el amor de padres han llevado a cada uno de estas personas a mostranos valores que nos reflejan que el ser humano es siempre indescriptible.
En primer lugar el Ingeniero Reynaldo Crespo, una historia viviente de lo que es ser maestro universitario.Hasta hoy que tiene 100 años no ha dejado de enseñar haciendo gala de una lucidez asombrosa. Es de las personas excepcionales no solo por su edad, sino por su salud. Me contaba Reynaldo hijo que ...: "tiene mejor estómago que yo.Come de todo y no le pasa nada.Come en las noches y duerme como un bebé. Hasta se toma su vino y pisco...". Es todo un cúmulo de energia que nos contagia y nos deja el mensaje : vida sana, mente sana y larga vida.
Quien no soltó lágrimas de admiración ante la despedida del Sr. Walter Oyarce ante la partida de su "querido loquito"como lo llamaba, demostrando solo amor paternal y dando un mensaje de paz y no a la violencia.
Y como no asombrarse de la terquedad de don Ciro Castillo en la búsqueda de su amado hijo durante mas de sesis meses. Nunca perdió las esperanzas de encontrarlo aunque finalmente su dolor nos conmovio pero nos demostro que frente a lo que mas queremos no hay plazo ni distancia.

El ser humano es asombroso  y la fuerza de su espíritu no tiene limites cuando se iene el objetivo vital de enseñar o demostrar el amor por los suyos.

Son tres ejemplos de vida que seguramente serviran para muchas crónicas pero que seran inolvidables para muchos.

Pepelucho

lunes, 24 de octubre de 2011

Portal UNALM

PROFESOR DE LA AGRARIA CUMPLIRÁ 100 AÑOS


Ing. Reynaldo Crespo Costa


(2011, OCTUBRE 24).- Nació en Lima en 1911 y a los 19 años ingresó a la entonces Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria (ENAV) como alumno de Jules Gaudron y George Vanderghem, dos de los fundadores belgas de esta casa de estudios. Se graduó en 1935 como ingeniero agrónomo y ha cumplido una extensa labor como profesor e investigador, especializado en el cultivo de Café, el Cacao y en Fitotecnia de la zona nororiental del país.



Ya han pasado cerca de cincuenta años desde que don Reynaldo Crespo se hizo maestro de esta Alma Mater como especialista en cultivos tropicales, y a pesar del tiempo transcurrido él mantiene su gesto noble, su sonrisa amplia y esa ilusión por transmitir su conocimiento. Claro, ahora (desde hace un par de años) acompañado de su hija Ángela o de algún asistente, el profesor Crespo avanza con cautela en su silla de ruedas para llegar al aula de clases. “Como de todo, tomo mi café y de vez en cuando un pisco”, dice cuando le preguntan sobre los secretos de su buen estado de ánimo y de salud.Sus alumnos y ex alumnos definen al Profesor Crespo como una persona llena de energía y entusiasmo, que al final del curso siempre los sorprende con anécdotas, rimas y alguna prosa relacionadas con el café y el cacao. Y es que de él aprendieron cuando el café está en estado de “cabecita de fósforo” y “mariposita”. También les ha explicado que es un café caracolillo y las tres formas de cosechar tabaco.



ESPECIALISTA EN

AGRICULTURA TROPICALLa vasta experiencia en la selva peruana le permitió al Ing. Reynaldo Ángel Crespo Costa ocupar puestos importantes como el de Administrador de la Corporación Peruana del Amazonas en Iquitos, Jefe de la Zona Agrícola del Estanco del Tabaco en Tingo María. También ha sido Vicepresidente del Directorio de la Empresa Nacional del Tabaco (ENATA), miembro del Directorio Forestal del Servicio Forestal y de Caza del Ministerio de Agricultura y miembro de la Comisión Organizadora de la Universidad Agraria de la Selva, Tingo María.Pocos saben que el Ing. Crespo inició su labor como docente en el año 1937 en el Colegio Nacional “Gonzales Vigil” (Huanta, Ayacucho) donde fue Profesor y Jefe de la sección agropecuaria. Seis años más tarde, pasa a ser profesor del recordado Colegio Nacional de Iquitos (C.N.I) donde enseñó el curso de Botánica.



Toda esa experiencia docente sumada a sus amplios conocimientos de Tropicultura, le permitieron regresar de manera auspiciosa a su Alma Mater, la Universidad Nacional Agraria La Molina, como profesor del curso de Cultivos Tropicales, de manera oficial desde el 03 de abril de 1962.

TRAYECTORIASu recorrido profesional ha sido ampliamente reconocido: en 1982 el presidente Fernando Belaunde le otorgó la condecoración “Orden al mérito agrícola en el Grado de Oficial”, por su trayectoria y desempeño profesional. En ese mismo año el INIA y el MINAG le otorgaron un Diploma de Honor por su valiosa contribución científica en Agricultura Tropical y el Ministerio de Agricultura le dio un Diploma de Honor en su 50 Aniversario por su Destacada Contribución al Desarrollo Agrario Nacional. En el año 1995 la Sociedad de Ingenieros lo distingue como “Ingeniero del Año”.Como el cariño también premia, en el año 1999 los alumnos graduandos de la Universidad lo nombraron epónimo y padrino de la promoción 1999-I “Reynaldo Crespo Costa”, cuya placa recordatoria se halla en el hall del Rectorado. Más adelante en el 2004, el Consejo Iberoamericano le dio el título de Doctor Honoris Causa a la Excelencia Educativa, del mismo modo en el 2005 la UNALM le otorgó la distinción académica de Grado de Doctor Honoris Causa.Su reconocimiento más reciente fue el 12 de junio de este año, cuando el Colegio de Ingenieros del Perú le otorgó su máxima distinción: la “Orden de la Ingeniería Peruana”. Los agasajos por sus cien años de vida no se harán esperar. Él pasará ese día acompañado de sus tres hijos, Ángela, Reynaldo, Carlos, y sus diez nietos y once bisnietos.






domingo, 23 de octubre de 2011

MENSAJE DE JUAN BELMONTE ARANIBAR

Hola Albertito:




En principio recibe un fuerte abrazo y un saludo especial, recien puedo escribir despues de mucho tiempo puesto que se bloqueó mi anterior correo y no puedo recuperar las direcciones que tenía. A travez tuyo quiero saludar a toda la Promo, por favor reenvía este correo al grupo de la XIX.



Pero bueno, ya estamos en contacto otra vez y primero quiero agradecer a todos, absolutamente a todos los hermanos leonciopradinos que me acogieron con ese cariño de siempre, realmente recordé tantas cosas que ya las tenia casi olvidadas por el tiempo y la distancia, volver a cantar el Himno al Colegio fué emocionante, reconocer a tantos hedrmanos con rostros irreconocibles por el paso de los años y el peso de los asados, pero con solo escuchar sus voces y las anecdotas contadas volvía a sentir el olor a mar, las noches del colegio, las aulas, las cuadras y las voces de los monitores y de los instructores, a todos los hermanos de la Tercera y de otras secciones que me dieron su amistad en un país en ese momento extraño para mí, pero fué el tiempo el que logró incrustarme en esa amistad y camaradería que no pude olvidarme nuinca.



Gracias, muchas gracias por las atenciones recibidas, a los que se reunen en el Lomito, a los del almuerzo. al gran Cabezón Arturito Zapata que estuvo de mi guiá, yo solo no me ubico y me pierdo en plena Plaza San Martín, (como creció Lima)



Solo quiero pedirles que cuiden de Ismael Salcedo, él fué el primero que me brindó su amistad desde el primer día que llegué (y llegué despues de 15 dias empezadas las clases) amistad que perduró en el tiempo llegando inclusive a visitarme en La Paz, él no necesita dinero, él necesita amistad, necesita estar con los amigos, necesita que lo tomen en cuenta y que lo hagan sentir que está vivo, en resumen necesita de todos nosotros, busquenló, visitenló, saquenló a pasear, llevenló a las actividades de la promoción, en fin ayudenló en todo lo que sea posible.



No quiero dar nombres de todos los que me recibieron con los brazos abiertos por no olvidarme de algunos, prefiero recordarlos a todos prometiendo que estaré para las Bodas de Oro, si así Dios lo dispone.



Un abrazo para todos.



Alto el pensamiento como una Bandera, encendida el alma como azul hoguera.................



Juan Belmonte Aranibar

Tercera Sección


sábado, 22 de octubre de 2011

Una Piedra en el zapato

La Republica

Periodista presentó su libro Una Piedra en el zapato, una selección de sus columnas de los últimos años.




Por :Pedro Escribano.


Confesó que escribe desde la ira, desde la indignación y que el día que la injusticia no lo incendie de cólera, se jubilará y, por supuesto, habrá muerto como periodista. Eso dijo, pero, alegría, solo fue una suposición porque menos mal tenemos César Hildebrandt para rato (para malos ratos del poder y la derecha).

El anfiteatro Chabuca Granda, uno de los auditorios de la 32 Feria del Libro Ricardo Palma de Miraflores, estaba desbordado. El incisivo periodista era el epicentro porque allí presentó el viernes pasado su libro Una piedra en el zapato, una recopilación de sus columnas de estos últimos años.

El libro fue presentado por el historiador Nelson Manrique y Maribel de Paz, periodista cultural de la revista Caretas.

El historiador refirió que así como dijo Pablo Macera –cuando era Pablo Macera-– en los años 70 sobre Haya de la Torre, que siendo el más grande político del siglo XX no haya sido elegido ni siquiera como alcalde de un pueblito de la sierra, eso decía –seguía citando a Macera–hasta qué punto la política estaba divorciada de la sociedad peruana. Y que algo así ocurría con Hildebrandt, que siendo el periodista de mayor credibilidad en el Perú no tenga un programa de televisión.

“Eso muestra hasta qué punto los dueños de los canales –anotó el historiador–están decididos a hacer cualquier cosa y menos a informar y comunicar y cómo su enemistad con la verdad es una cuestión de principios”.

Cuando le llegó el turno de Hildebrandt, lo primero que hizo fue solidarizarse con Enrique Zileri por la reciente defunción de su amada esposa Daphne.


Narró que a Enrique Zileri le debe mucho, pues fue quien un día, tras entrevistar al ‘Búfalo’ Pacheco, le dijo: “Tú tienes que ser entrevistador”.

“Así empezó mi carrera impertinente de preguntón”, dijo.

Luego, sobre su libro agregó: “Yo quiero rescatar el lado diurno de este libro. Hay un lado áspero y duro, lleno de ira. Yo escribo muchas veces desde la indignación, es cierto, pero también hay un lado, como ha dicho Maribel de Paz, humorístico, que pretende dar una visión poco solemne de la realidad.

“Lo que pasa –explicó– es que yo soy un periodista político cuyo atractivo es el incendio, yo soy una suerte de pirómano profesional y dejo hogueras. En fin, soy una especie de perito pirotécnico torpe. Pero yo quisiera ser también la persona que frecuenta el lenguaje con gran amor. Mi verdadero amor, de verdad, para mí, es el castellano. El verdadero amor en el sentido intelectual, desde luego. Hay otros amores aquí visibles (risas).

Y reiteró que escribe sobre todo “desde el malestar y la indignación.

Y confesó que le molestaba la autocomplacencia que existe en el Perú, que se crea que hay avance y que somos demasiado sin realmente serlo. Y que vivamos de mitos.

“Uno de los mitos –dijo– es que tenemos una buena prensa y no es cierto. Tenemos una prensa escuálida que huye de los grandes temas”.

“Escribir desde la ira es algo que fatiga, pero que es algo a lo que no pienso renunciar. El día que yo sienta que no me encoleriza la injusticia, pues ese día me jubilaré y habré muerto desde el punto de vista periodístico”, se sinceró.

Una piedra en el zapato. Crónicas de un tiempo oscuro



October 24th, 2011 nmanrique

Nelson Manrique



(César Hildebrandt me invitó a comentar su libro Una piedra en el zapato en la Feria del Libro Ricardo Palma el viernes 21 de octubre. Comparto con ustedes el texto que preparé para esta ocasión).



Para definir la significación de César Hildebrandt en la historia contemporánea del Perú, bastaría lo escrito ayer por Eduardo Adrianzén en Twitter: “Aunque le arda a muchísimos, César Hildebrandt ya llegó a ser historia, referencia y modelo en el periodismo peruano. Y sin coctelitos”. (Confieso que aunque tampoco frecuento los cócteles de las embajadas aprendí a respetarlos cuando me enteré que constituían un componente relevante de la frugal dieta de Alfonso Barrantes).

Elogiar a Hildebrandt es arriesgarse a caer en el lugar común. Por eso aprecio especialmente la opinión de un buen amigo que me confiesa que leerlo le irrita profundamente, pero no puede dejar de hacerlo religiosamente cada semana, porque considera su opinión imprescindible. César es tajante en sus opiniones; no hay medias tintas en sus afirmaciones y por lo tanto se lo toma o se lo deja; se le acepta con todo o se le rechaza con el mismo entusiasmo. No es casual su admiración por Manuel Gonzales Prada, nuestro mejor cultor del verbo exacto y la frase rotunda. Con él lo emparenta la voluntad de hablar donde otros callan y no es, por eso, sorprendente que su otro gran referente sea César Lévano, otro singular ejemplo de buen periodismo y limpieza moral.

En una reflexión personal sobre la significación de César Hildebrandt para el periodismo peruano me viene a la memoria lo que cierta vez dijo Pablo Macera -cuando era Pablo Macera- en los años setenta sobre V.R. Haya de la Torre: que el hecho de que el político más importante del siglo XX no hubiese llegado a ser elegido ni siquiera alcalde de un pueblito perdido de la sierra mostraba hasta qué punto andaba divorciada la política de la sociedad en el Perú. Algo similar sucede con Hildebrandt y los medios de comunicación: el hecho de que el periodista con mayor credibilidad del país no tenga un programa televisivo muestra hasta qué punto los dueños de los canales están decididos a hacer cualquier cosa menos a informar y comunicar y como su enemistad con la verdad es una cuestión de principios. Si algo debemos agradecerles a los patrones de la televisión es haber devuelto a Hildebrandt al texto impreso, el punto de partida de su quehacer como periodista y su amor de toda la vida.

César Hildebrandt nos ha prevenido siempre sobre la farsa que es confundir la libertad de prensa con la libertad de empresa. Tiene toda la autoridad del mundo para hacerlo; por algo ha sido una víctima recurrente de esta sutil diferencia semántica. “A mí me han censurado y me han desaparecido inútilmente –escribe-. A mí el poder me da náuseas porque sé que está en manos de locos y criminales. Y con el poder sólo he podido tener relaciones rotas”.

Posiblemente estas experiencias hayan modelado su intransigencia frente a la escritura para el gusto de las mayorías:

“Releo los párrafos anteriores y compruebo, gustoso, que no son fashion, que son anacrónicos, que vienen de la más amplia minoría. ¡Qué bien! ¡Cuánto me alegra! Me moriría de la pena si lo que escribo se pareciera, aunque fuese de perfil, a la “prosa” periodística moderna.

“Estoy, también en esto, en mis trece. Nadie me va a convencer de que para estar a la moda tienes que renunciar a pensar, tienes que apagar tu ira, tienes que pertenecer al colectivo del optimismo de las barras bravas.

“No tengo ganas de aplaudir después de oír este concierto. Es música que ya conozco y sé adónde nos conduce”.

Las crónicas que forman “Una piedra en el zapato” fueron publicadas en La Primera y en Hildebrandt en sus Trece. Cubren un arco temporal que se extiende desde julio del 2006 hasta agosto del 2011, para desgracia del doctor Alan García, uno de los caseritos habituales de sus columnas. El periodo ayuda a entender por qué ciertos temas son recurrentes: la denuncia de la corrupción y los corruptos, poner en evidencia el escándalo de la disociación entre lo que se dice y lo que se hace, el desprecio por los derechos humanos y la vasta confabulación por la impunidad, la alianza nada santa entre el poder económico y la política para imponerle al país una agenda que defiende los intereses de los menos y sacrifica el derecho al porvenir de los más.

Los buenos textos se escriben no sólo con el cerebro y las manos. Intervienen en ellos los pulmones, los riñones, el hígado (es de César hace sobretiempos) y por supuesto el corazón. De ahí que digan mucho sobre sus autores, aún si ellos buscan púdicamente ocultarse. Hildebrandt no es de hablar de sí mismo, pero si exhibe sin inhibiciones una pasión que lo ha marcado de por vida: su amor por las palabras, la literatura. En las palabras, nos dice, encontró un refugio ante un mundo mediocre, donde prima la estupidez. Esta condena sin apelativos está hecha no desde el sentimiento elitista de sentirse por encima de los demás sino como conclusión de un análisis de qué pasó con ese mundo que en la década del 60 – lo cito- “era pura lucidez combatiente” y cómo los errores y las insuficiencias de la izquierda sirvieron al triunfo de las grandes campañas de desinformación que abrieron el camino al capitalismo salvaje, a Tatcher y Reagan. “La gran conspiración escribe ha funcionado. Ahora los medios de comunicación están, casi por decreto ley, condenados a ser estúpidos. Y lo están porque son parte del conservadurismo mundial que gobierna y que hay que mantener en el gobierno. Y ese conservadurismo mundial sólo se puede mantener desde la estupidez. De modo que el método es claro: fabricar estúpidos para el rebaño mundial de consumidores anuentes, que a eso nos han reducido los que cortan el jamón”.

Para componer este libro su autor ha tenido que seleccionar columnas: ni están todas las que son ni son todas las que están. Me llama la atención la forma cómo César escoge algunos temas en los cuales expone sus fobias. No se trata sólo de su ira contra las injusticias y su indignación contra quienes abusan de su poder para agraviar a los débiles. En sus textos trata también temas más triviales, como su aversión al pisco, el poco entusiasmo que le suscita la gastronomía peruana, su desagrado por las Olimpiadas, la escasa consideración que le tiene a La teta asustada y la -esta si irascible- defensa su derecho de fumar, dejando muy en claro que está perfectamente informado de los riesgos de su opción supone. Por supuesto, sus razones me parecen tan legítimas como espero le parezcan a él las mías para defender la opinión contraria, pero no deja de llamarme la atención que escoja asuntos en los cuales su opinión evidentemente va a chocar con la opinión de la mayoría. Creo adivinar ahí cicatrices conquistadas en su experiencia vital; la necesidad de defender su individualidad a todo trance, contra los intentos de someterla.

¿Tiene César Hildebrandt una posición política? Es claro que es un izquierdista que abomina del estalinismo, pero no se instala en la cómoda posición de proclamarse demócrata liberal. Las razones que expone debieran llamar a reflexión a quienes se cobijan bajo esa popular etiqueta, hoy consagrada como políticamente correcta:

“dejémonos de monsergas: ¿Qué es la democracia liberal? ¿La de Estados Unidos, donde si quieres mejorar la salud pública dándosela a los que no están cubiertos tienes que enfrentar un ejército de analfabetos cívicos encabezados por Sarah Palin, ejército que, al final, paraliza o esteriliza tus proyectos? ¿O la de Chile, que nació en el mar de sangre de Pinochet y continúa hoy con un enorme grado de desigualdad y con el desconocimiento de los derechos mapuches? ¿O la del Perú, parida en el golpe de Estado de Fujimori y ahondada hoy por un farsante, con quien Vargas Llosa se ha amistado, que dice que la plata viene sola cuando la verdad es que viene acompañada de una licitación, una ley a domicilio o una gran concesión fraudulenta y que añade que si Humala gana las elecciones, él promoverá un golpe de Estado? ¿Esa es la democracia liberal por la que debemos, como caballeros andantes, luchar hasta morir?”.

Las páginas de Una piedra en el zapato están cargadas por momentos de un pesimismo denso, alimentado por los desencantos en que esta primera década del tercer milenio ha sido pródiga. Sin embargo sus últimas páginas están alimentadas por un renovado optimismo.

Veamos algunas líneas y congratulémonos de que César Hildebrandt siga en la brega:

“Lo que revelan las noticias, por lo general, es que, en ese occidente jactancioso que creía haber llegado al “fin de la historia” y a la fórmula de la inmortalidad capitalista, la gente está harta. Lo que también revelan las noticias es que el sistema de contención del capitalismo neardenthal -redescubierto por la Thatcher y adorado en Wall Street -ha empezado a resquebrajarse.

“La gente está harta de que le hayan robado la democracia y de que una sola partitura -la de los tiburones de las bolsas y los ladrones de la banca -sea la que se imponga en los coros de los niños castrados de la prensa.

“Hartas están las gentes -y con razón- de que los truhanes de las finanzas y el hampa corporativa compren periódicos y televisiones para decirle a la gente que está bien que se joda, muy bien que se resigne, mejor que se calle y maravillosamente bien que obedezca. Lo que estamos viendo es como la película Despertares, pero en la versión de la Comuna de París: millones de aturdidos abandonan el limbo y gritan para comprobar que están vivos”.









MATICES - !Que se largue!


Por : César Hildebrandt



A estas alturas ya no hay dudas: el segundo vicepresidente Ornar Chehade ha mentido y ha intentado hacer pasar por versión de parte lo que es una tabulación autoexculpatoria. Allí están los hechos sobre los cuales ya no es necesario abundar. Cada intento de coartada ha sido respondido por una nueva revelación y Chehade, que prometía tanto, ha quedado al margen de la política y ahora es parte de esa larga lista de breves sinvergüenzas que acuden al poder para ver si sacan alguna tajada.


El señor Chehade ya había quedado bastante mal cuando, hace algunas semanas, dijo que era natural que el partido de gobierno "metiera a su gente" en la administración pública. Esta frase parecía plagiada del programa de moral pública del alanismo y, sin embargo, pasó casi inadvertida. Pero -ahora lo vemos- fue profética.

Con lo hecho, con lo que ha querido ocultar recurriendo a mentirijillas perecibles y a risibles pre-textos, Chehade es uno más en la lista de las decepciones. No importa que un general policial que fue pasado al retiro haya revelado los hechos tardíamente. Al fin de cuentas, de un general de la policía peruana nadie espera nada. Pero de un vicepresidente sí cabe esperar por lo menos el buen gusto de no ir a un restaurante grasciento a aceitar a unos uniformados dispuestos siempre a oír alguna oferta.


Y pensar que el señor Chehade se creía presidenciable para las próximas elecciones (así lo había insinuado hace poco en una de sus erráticas entrevistas). Lo que pareció ignorar es que para llegar al 2016 necesitaba, entre otras cosas, pasar ileso el 2011.

Pero junto a Chehade están los piadosamente olvidados hermanitos Wong, que compraron, dudosamente, dizque el 52% de las acciones de la cooperativa azucarera Andahuasi y que están a la espera de que un juez más o menos ad hoc ordene un desalojo a sangre y fuego de los trabajadores que allí se han atrincherado.

Pero nadie habla de los Wong. O casi nadie. Porque los Wong, que demostraron ser pundonorosos herederos de aquellos culíes que guiaron a las tropas de ocupación chilenas en el siglo XIX, son dinero y poder. Ese poder pétreo, que no es el de los Chehade que se alquilan, sino el de los platudos corruptores que siempre están allí.

Porque no me van a decir que el señor Chehade fue donde unos generales a pedirles un favor armado para los señores Wong y que los señores Wong no estuvieron enterados de que el segundo vice¬presidente de la república estaba representándolos con todo el peso de su investidura. ¡A otro Pluto con ese hueso!

Pero, claro, hablar de los Wong puede poner en peligro el juego de las mutuas tolerancias y los auxilios recíprocos que la derecha económica (la única realmente existente) y un buen sector de la prensa han aprendido a jugar tan bien.

Los Wong quieren tomarse Andahuasi con o sin azúcar. Y Chehade fue el desatado lobista que se jugó por ellos. Ahora, el desalojado es él. Le espera no sólo la condena de la opinión pública y la desilusión de sus pares de partido, sino también el ridículo. Su biografía política tendrá cabida en un párrafo avaro que habrá de terminar con el topónimo Cachiche.

¿Pero, quién desaloja a la derecha de sus hábitos de emputecer la política, infectar a los congresistas, promover las leyes con nombre propio, anclar en los ministerios y servirse del aparato público para cuidar de sus privilegios?

¿Quién desaloja a la derecha de sus recursos de amparo, de sus jueces delivery, de sus fiscales subarrendados y de sus policías y militares acompasados?

Nadie. Porque eso sí que sería grave "para el sistema". Que vuelen los fusibles como Chehade es una cosa. Que vuelen las usinas del poder económico, eso sí que no debe hacerse.

Chehade está tan quemado como un cañaveral en trance de cosecha. ¿Pero el presidente que lo nombró no debería estar un tanto chamuscado?

Y no lo está. A pesar de no haber tomado una drástica distancia respecto de este asunto y decir que no cree en "juicios populares" y sí en la presunción de la inocencia


Una elección es también un juicio popular.Y Húmala ganó ese juicio prometiendo hacer lo que, escrupulosamente, no está haciendo. Y, desde luego , la presunción de inocencia es un derecho. Pero es que nadie ha dicho que el señor Chehade es culpable de un delito previsto en el Código Penal. Desde ese punto de vista, el señor Chehade y Caperucita Roja se disputan un lugar en las cumbres de la castidad.


Lo que el señor Chehade ha hecho es legal, en la medida en que en el Perú el lobismo no está legislado (si así fuera, PPK tendría variadas cadenas perpetuas en su prontuario). Lo que ha hecho el señor Chehade sí es profundamente inmoral, venal y suicida. Y de eso sí debería haber tomado distancia el señor presidente de la república.


Quizá no la haya tomado porque el señor Chehade fue su abogado en el caso Madre Mía, cuando don Carlos Escobar tuvo que abandonarlo después de que se enterara de la compra de un testigo por 4.000 dólares.


De modo que lo que el presidente Húmala sabe ahora de Chehade es muy poco si se lo compara con lo que el señor Chehade sabe del presidente Humala en relación a un caso donde, en vez de atontados generales de la policía, hubo un capitán del ejército que usaba el mismo nombre (Carlos) del "Chacal" venezolano Illich Ramírez Sánchez y donde, en vez de desalojos expectaticios, hubo asesinados reales y un testigo que salvó la vida lanzándose a un río. De modo que tenemos vicepresidente para rato.

CUMPLE DE MARIANO

Mariano y Juan Carlos.Toda una vida de pelicula
come abuelo come(aunque sean piedritas)

ya que massss. sus bellas


siempre riendo


soplo el lorito


con mamá Vicky

los tres hermanos


la familiaaaaa


Flaco,Papi,Papillon,lorito,Mariano, son algunos de los nombres de mi famoso hermano.Digo famoso porque lo conoce medio mundo por su carisma, por sus peleas, por sus bromas o porque de una u otra forma lo conocen y lo quieren.
Padre de tres bellas hijas y abuelo de una nieta, es decir ya no ya : todas mujeressss y el muy orondo y reilón a la vez que brulon saca pecho y la nariz se le infla de orgullo.
Anoche estuvimos en sus 58 Octubres y la pasamos superbien con la familia .
como siempre las fotos lo dicen todo

miércoles, 19 de octubre de 2011

Con Demetrio Alban en Lima

Demetrio Alban Farias

Hermanos de siempre Eloy Ureta,Ricardo Castro,Reynaldo Crespo,Teddy Bouroncle y Alberto Valenzuela





Como estaba previsto fui a buscar a Demetrio a la casa de la suegra de su hno. Apenas me vio me dio un apretón muy fuerte y lleno de afecto. Sentí su alegría de estar aca y de saber que iba a reunirse con hermanos de vida despues de casi 50años.Conforme fuimos viajando hacia el lomito, me comentaba como es que se fue en 1967 a Brasil inesperadamente en busca de nuevos horizontes.Alli estudió Educación Fisica ,con todas las dificultades por la carencia económica.Mas pudo su afan de progreso y su fortaleza de espíritu que logro terminar su carrera.Regresó a Lima pero no pudo llevar a cabo sus planes de trabajo y cambios en la estructura curricular, tal como lo habia aprendido. Por esas cosas de la vida, recibió una llamada de un amigo diciendole que tenía trabajo en Brasil y en dos dias ya estaba trabajando alla. Se quedó por toda la vida. Tiene un hijo, quien a traves de el nos contactamos y un nieto de 7 años. Al verlo bien conservado y sin grasa, nos dijo que el seguia corriendo todos los dias, pero a tras de las maravillosas morenas de Brasil.


Miraba las calles como recien llegado y como si nunca hubiese estado , es que pese a que ha venido otras veces solo ha estado de pasadita para ir a Trujillo y ver la casa de sus padres y regresarse muy rápido y le asombraba como habia cambiado Lima. Llegamos al famoso lugar de nuestras tertulias y estaba Gustavo(habia preguntado antes por el famoso vikingo) con quien se abrazó muy fuertemente, lo mismo con Reynaldo Crespo que siempre lo recordaba porque ambos se levantaban muy temprano para entrenar.No reconoció al toque a Teddy(en vista de sus cambios)pero ya después lo hizo.es que ambos estuvieron en la segunda sección antes que terminara en Letras.Estaba Alberto Valenzuela quien le hacia multiples bromas sobre el anillo de promoción ,pero se comprometió a buscar una sortija que este bien conservada para mandar hacer otro molde y de alli poder presupuestar anillos. Tambien estuvo Ricardo Casanova y Eloy Ureta que lo hizo reir con su conocida alegía. Al final llegó el sr. Cachencho quien le hizo recordar que el estuvo por allá y que se vieron en laguna oportunidad. Habia que ver la emoción reflejada en el rostro maduro y oscuro de nuestro hermano. Aprovechó para decirnos lo orgulloso que estaba siempre de haber pertenecido al CMLP y estar con sus compañeros de la XIX. Rey habia llevado su famoso Cepa del Rey, que le gusto mucho , al final lo acompañamos a tomar su cerveza ( uff hacia años que no tomabamos chelas).

Nos contó que el habia ingresado al colegio invitado ,seguramente por su profesor de Talara , donde se inició en el atletismo y participó desde temprana edad en los campeonatos.Recordó sus duelos con Kike Falcone y mencionó que siempre le ganaba por una nariz.Se acordo e sus hnos de letras, del negro Marquez y de muchos mas



Siempre sencillo, querendon, afectuoso y alegre. Le falto tiempo para recordar y querer abrazar a todos.Por ello ha prometido que el proximo martes estar en el lomito con todos.

Al dejarlo , muy emocionado me dijo: dile a todos que los abrazo y que nunca los olvide.

Unas fotitos grafican tan emocionante encuentro después de casi 50 años.

viernes, 14 de octubre de 2011

MATICES - ESPADA O MIASMA


Por: César Hildebrandt



Hay voces que solicitan despenalizar los delitos de prensa. Eso quiere decir, en suma, que el periodismo demanda un estatuto privilegiado desde el que la difamación puede pasar por opinión, la calumnia por periodismo investigativo y la mentirá por verdad. Todo en un solo pack de hipocresía. A mí que no me vengan con tumultos gremialistas. Lo que hizo Perú21 en el caso de la candidata a congresista Ana María Solórzano resulta una infamia pura y dura. Porque no sólo mintió atribu-éndole a una obstetriz honorable, madre de cinco hijas, el hecho de haber sido cajera de un prostíbulo por varias razones polvoriento, sino que, encima, conectó esa fábula hechiza con una candidata al Congreso de Gana Perú y, para colmo, incluyó a Ollanta Húmala, el candidato que el diario había decidido asesinar a articulazos, en el tinglado de una portada cuyo titular era "Dinero Sórdido" y cuya insinuación era que el candidato de Gana Perú había sido financiado por la plata venérea de una cadena de burdeles. ¿Se puede ser más ligero? No. Y no se puede porque, como se probó, todo lo contado por Perú2i era mentira: ni la señora Rosario Amparo Torres Bedregal era "la tía Pocha", la legendaria mami de esa Casa Verde imaginaria construida por el diario anexo a El Comercio, ni había donado dinero alguno para la campaña de Húmala en Arequipa. Lo único cierto es que la obstetriz calumniada es tía de la hoy congresista Ana María Solórzano y que Perú21 elaboró una mentira para ver si así mellaba la candidatura que se oponía a la de Keiko Fujimori. Porque de eso se trataba el asunto: el director de Perú21 es, con todo el derecho que la democracia le garantiza, un fujimorista nostálgico que suspira cada vez que recuerda sus tiempos de funcionario público de los jugosos 90.


Como se recuerda, el señor Du Bois fue asesor del despacho de economía durante toda la gestión del señor Jorge Carnet, que tanto hizo por favorecer a la empresa constructora que él mismo fundara: J.J. Carnet (hasta podría decirse que Carnet inventó el concepto del autoservicio). El señor Du Bois, además, fue protagonista de aquella triangulación que permitió sueldos estupendos en la administración pública: el Estado peruano le daba plata al PNUD para que este, sin someterse a las restricciones presupuestarias de la ley, pagara, como un añadido no sujeto a control, las remuneraciones "discretas" de funcionarios como el propio señor Du Bois. Se diría que el señor Du Bois imitó al señor Carnet en eso de la autocomplacencia financiera.

Y bien, el señor Du Bois tiene todo el derecho de ser rabiosamente melancólico en relación al shogu-nato que enriqueció con su talento. A lo que no tiene derecho es a enlodar a una persona y luego buscar el parapeto de "la libertad de prensa". ¿O sea que Magaly sí pero los socialmente encumbrados no?

Cuando se trata de El Comercio y su prole, acude en tropel la colegada fanática y sindicalera (para eso sí se acuerdan de las instituciones) a decirnos que la revolución francesa está en peligro, que la república tiembla y que Émile Zola tiene que volver a poner las cosas en su sitio.

Colegas aburridos de aburrir, sombras del oficio, gacetilleros que encabezan siglas y expiden neblina, se rasgan las túnicas y citan al Sócrates ágrafo que creyeron leer (siendo la verdad que están más cerca del imbécil de Aristófanes que del sabio ateniense) para decirnos que si la sentencia a dos años sin cárcel no se corrige, la injusticia habrá prevalecido.

Yo sólo digo, con la modestia que jamás me ha caracterizado, que la abo¬lición de los delitos de prensa -oh tribuno Valle Riestra, qué elocuencia- hará saltar de alegría retroactiva a los hermanitos Winter, al señor Schultz, a los señores Crousillat, al transformer Lúcar, al Pepe Olaya enchairado, al finadito Bressani, al inhallable Eduardo Calmell del Solar. ¡Brindarán, no tengo duda

También harían fiesta, aunque con champán Nochebuena en este caso, los pandilleros de la prensa chicha que todos los días se revuelcan en el exceso.

Recordemos: aquí el código penal incluyó los llamados delitos de imprenta para ver si así se paraba la orgía (perpetua) de agravios en que se había convertido el oficio de opinar y cronicar. Basta leer a Porras para acercarse al peruano fenómeno del sicariato perio¬dístico que a él tanto le asqueaba. Basta recordar que la agresión injustificable que José Carlos Mariátegui padeció de parte de un grupo de militares se produjo después de que el fundador del socialismo peruano escribiera en Nuestra Época, en junio de 1918, que al ejército sólo ingresaban bribones, desalmados o idiotas. ¡Y era Mariátegui! Al respecto, Jorge Basadre escribió: "El artículo de Mariátegui fue tétrico, precipitado e injusto".

Habría que recordar también que aquel sonetista con alma de matón que se llamó Chocano pudo, luego de ma¬tar a Edwin Elmore en la puerta de El Comercio, calumniar póstumamente a su víctima con mil injurias en el pas¬quín La Hoguera. ¡Y era José Santos Chocano, el poeta coronado por Leguía!

Así que a mí no me vengan con que el insulto es rosa y el mordisco clavel. La prensa puede ser -y seguirá pudiendo ser- espada de la verdad -sí, ya sé que la frase es huachafa- o miasma del callejón oscuro. Elija usted. Elija pero no mezcle.

jueves, 13 de octubre de 2011

Al Filo de la Palabra

Revista Caretas











Filo literario. Con daga del Medio Oriente adquirida en 1981 durante viaje para entrevistarse con Yasser Arafat. Hildebrandt se presenta el 21 de octubre a las 8 p.m. en la Feria del Libro Ricardo Palma.







Con el verbo punzante que lo caracteriza, César Hildebrandt reúne en un libro lo más explosivo de sus columnas de opinión.



A diferencia del sulfúreo libelista arequipeño Alberto Hidalgo, quien decía que siempre guardaba una Colt en el bolsillo para sus enemigos, el periodista César Hildebrandt apela, más bien, a las dagas del verbo. Recopilación de sus más flamígeras columnas de opinión, su libro Una piedra en el zapato (Tierra Nueva, 2011) es también lección de la palabra justa, compendio de profecías: “Hoy la ‘U’ tiene la cara de un jabalí excitado, el puñal de un pastrulo que busca su dosis”, escribía en enero de 2007. Visión sombría que bien podría aplicarse al resto de la cancha nacional, a este Perú en que la “inteligencia es sospechosa”. Advertencia: son textos escritos con el ardor de las “vísceras humeantes”. Aquí, entrevista daga en mano.



–Dices que la muerte por arma blanca es una muerte discreta, lo que no aplica al asesinato por palabra.

–Ahí sí queda uno con las manos ensangrentadas, pero la pregunta benévola podría ser cuántas veces me han matado a mí. Yo he tenido que ser Lázaro varias veces, pero no me quejo ni de mis asesinatos ni lamento el noventa por ciento de los que perpetré, me parecen todos merecidos, incluyendo los míos.



–En el 2002 decías que te aburría la barbarie del Perú. ¿Qué es lo que más te ofende de esta barbarie peruana?

–Que la gente acepte la indignidad de un modo tan fácil, las colas en EsSalud, el transporte público, el Pronaa en vez del empleo. Las manos tendidas en general me parecen metáforas de la barbarie, pero la peor barbarie, casi teatral, es la del tráfico, no se respeta nada ni nadie. Los peruanos no tenemos eso que tienen algunas máquinas a las que se refirió Marco Aurelio Denegri alguna vez: ese sistema de adaptación inteligente que tiene la amortiguación de los coches. El peruano no tiene autorregulación, no tiene un sistema de definición de fronteras en relación al derecho ajeno. Yo diría que el peruano en general no tiene superyó, es decir, no tiene censura. Tú dejas al peruano suelto y de repente pasa lo del Monumental.







Publicado por el sello iquiteño Tierra Nueva.



–¿Somos demasiado bestias?

–Yo diría que tenemos un lado patota, un lado tribu, un lado bárbaro muchísimo más desarrollado que en otras partes, porque aquí no ha funcionado ni la represión personal ni social. Si las leyes se burlan, si los jueces se compran, si los fiscales se anulan, ¿por qué te vas a limitar?



–¿Genera perplejidad lo del ‘Loco’ David?

–A mí no. Todo viene en un kit, o sea, el tipo que en Eisha le dice a la sirvienta que esté con uniforme almidonado en verano porque ella pertenece a otro mundo, otra raza, otro estatuto, es el tipo que puede considerar a su prójimo un enemigo mortal. Esto demuestra que en el mundo de Ellos & Ellas hay ellos y ellas que pueden matar. Porque la violencia es transversal, sin vinculaciones exclusivas con los barrios bajos y las ignorancias. Son los hijos de los que tuvieron negros hasta que Ramón Castilla dijo que no, y cuando les faltaron los negros importaron chinos... Los que hicieron de las haciendas pequeñas repúblicas con patíbulo propio (en la hacienda Chiclín de los Larco había cárcel propia), esos, todo eso viene de ahí. Lo que pasa es que los peruanos nos hacemos los cojudos, algo que hacemos casi con perfección. ‘Loco’ David es el resumen de los vicios de una clase social.



–¿Cómo desacojudarnos?

–No tengo la fórmula, pero lo único que puedo imaginar, siendo un lugar común, es que sea a través de un liderazgo ejemplar.



–¿Humala?

–No, no es un liderazgo ejemplar. Es un liderazgo bien acogido.



–¿Qué no lo hace ejemplar?

–Lo que ahora sabemos de Madre Mía, y lo que está haciendo para convertir en popular la continuidad de un sistema que debía haber cambiado. Él ha hecho popular lo que García hizo repulsivo, gerenciando el modelo actual que consiste en exportar piedras hasta que las piedras valgan.



–Se le ha aplaudido precisamente por otorgar confianza al sistema.

–Claro, la confianza que puede otorgar Roque Benavides, y quizás el ‘Loco’ David. Cuando te dicen “usted está produciendo desconfianza” es que está produciendo desconfianza en la CONFIEP, que es la única desconfianza a la que se le teme en el Perú. Es un país extraño, ¿no? Es un país secuestrado.



–¿Qué esperas de ti mismo?

–Ser la piedra en el zapato, incomodar a quienes piensan que estamos rumbo al primer mundo. El libro ha reunido lo más flamígero, temerario, irritante y pendenciero. La mayoría de las iras están dirigidas a impostores, a gente que pretende decir que es lo que no es.



–A Humala le has dicho esquizofrénico.

–Bueno, no a él, sino a su conducta. Sigo pensando que está escindido, que no se ha podido unificar.



–¿Debería pasar por el psicólogo?

–No, debería pasar por su programa político.



–Una palabra caserita de tus textos: metástasis.

–No es un tic, la uso cuando quiero definir aquello maligno que se extiende. La epidemia de embrutecimiento en el Perú no es precisamente una metástasis, pero se parece.



–Ni tus vecinos ruidosos se salvan de tus críticas.

–Porque soy una persona que aprecia el silencio, la paz. La gente se horroriza ante el silencio, porque establece un parentesco retorcido entre silencio y soledad, entre silencio y posibilidad de perder aquello que es el bajo continuo de la vida: el ruido. El ruido es el tundete de la vida, y sin ruido no hay tundete, y sin tundete no hay jarana. Es terrible. La gente teme el silencio igual que los barrocos temían el vacío.



–¿Y has hablado con tus vecinos sobre eso?

–No, he guardado silencio.



–También le dedicas una columna a la depresión.

–Habría que estar loco para no tener tendencia a la depresión. Una de las pocas cosas sobre las que tengo certeza absoluta, es sobre la legitimidad de mi depresión.



–¿Qué es lo que más te deprime?

–El desorden, y entonces comprenderás que soy un peruano bien doliente, porque esta es la república del caos. Prefiero quedarme en casa con Rebeca y con mis libros a someterme a la ciudad, que es un test para la paciencia más férrea, y yo no soy paciente.



–¿La edad no te ha dado un poquito más de paciencia?

–Jamás. La resignación no será parte de mi vejez. Si yo admitiera eso admitiría mi muerte emocional y civil.



–¿Con los años llega la sabiduría?

–No, la sabiduría no es la diabetes, no es la hipertensión.



–¿Y qué es la sabiduría?

–La sabiduría, no tengo dudas ahora, consiste en aspirar a poco, y tener una idea muy clara de que al final del camino siempre nos espera un fracaso, una cierta medianía y la más absoluta imposibilidad de cumplir nuestros sueños. Hay que ser muy tonto para creerse en la cima del mundo, coronado por el éxito. Emil Cioran, un genio, murió en sus trece, sintiendo que no había hecho lo debido, que la vida es un equívoco, y que había cometido más errores que aciertos. Detesto tanto el jolgorio yoísta, esa gente que está convencida que lo merece todo, es algo que me repugna tanto, la fiesta narcisista…



–…el Show de los Sueños y Aldo Miyashiro declarándosele a su mujer en televisión y abrazando al ‘Cholo’ Payet.

–Bueno, pues, eso es lo que también somos: no solo somos Vargas Llosa y Gastón Acurio, somos también Miyashiro y David. Pero a mí lo que me preocupa en el fondo es este proceso de ignorancia orgullosa y masiva que padece el Perú. En este momento es casi una señal de prestigio social ser ignorante. Es un país culturalmente en harapos, escindido, negado. Por eso la tentación de ser drástico es cotidiana en el Perú, o sea, ¿cómo se puede ser sereno, académico, esdrújulo, impasible, frente a esto?



–¿A quién pasarías por la daga?

–A la daga metafórica a casi todos los políticos, pero al primero que se me ocurre, sin ninguna saña, es a García, una suerte de descomunal decepción. Él pudo ser todo, y en realidad fue un hombre que quiso ser rico. En eso va a quedar: un hombre que quiso ser rico y lo logró, es un self-made man relativo, porque recibió mucha ayuda, desde luego.



–¿Qué te genera ternura?

–El dolor de los que no pueden hacer nada. La debilidad me inspira tanto como me repugna la arrogancia.



–Pero habrás pecado de arrogante en tu juventud.

–Si, por supuesto. Fui bastante arrogante, y creí que los caminos se abreviaban y las metas se acercaban y felizmente me di cuenta de que no, de que la meta era el horizonte, la ilusión, lo inalcanzable.



–¿Y cómo te diste cuenta?

–Bueno, quizás ahí sí te puedo decir que contraje un poco de sabiduría. Me di cuenta que entre mis expectativas y mis logros había una distancia insalvable que no podía allanar ni con el mayor de mis esfuerzos, y entonces sí, entendí que todo lo que puede considerarse éxito no es sino una suerte de fracaso diferido, aplazado, que de algún modo todas nuestras vidas terminan en una cierta melancolía, y al final de cuentas, pues, qué es la muerte si no una especie de crítica final, aplastante e irónica de lo que fuimos. Yo diría que merecemos morir. (Entrevista: Maribel de Paz)

sábado, 8 de octubre de 2011

MATICES - EN PRIMERA PERSONA


Por : César Hildebrandt
Estuve en la presentación de mi libro en Arequipa y volví a comprobar cuánto le debo a la gente y qué generosos pueden ser conmigo quienes piensan que el periodismo tuvo en mí un aliado, la libertad de expresión un defensor sin dudas y la irreverencia un cómplice sistemático.
Siempre me asombro lo que despierta en la gente de Trujillo o de Chiclayo, de Iquitos o de Tacna, la presencia de alguien que lo que cree, más bien, es haber hecho su trabajo lo mejor que pudo y que, además, está seguro de que todo pudo hacerlo mejor, que lo óptimo es siempre una ilusión desvanecida y que el cumplimiento del deber sólo debería agradecerse discretamente,
sin marchas ni tatatanes.

Quizá se explique que en un país como el mío, donde la mayor parte de la gente no hace su tarea, alguien que hizo la suya se vea como una excepción pundonorosa. Pero -repito- yo sólo hice lo que debía.

Y lo que debía fue decir "ino!" cada vez que resultó imprescindible. Y lo resultó cada vez que alguien con la boca torcida me dijo que me sumara al miedo, que me juntara con los agachados, que le hiciera caso al .sentido común, que acatara el instinto del billete.

No lo hice jamás. Claro, eso me costó quedarme innumerables veces sin empleo -sólo en la TV fueron catorce-, merecer el odio de los sicarios tipográficos y de los escritorcillos condenados a la indigencia intelectual y a dirigir "Cosas". Y también, hay que decirlo, de las víctimas de algunos de mis muchos truenos neuróticos.

Pero esta noche, en Arequipa, a donde he venido para la XII Feria del Libro, no hay nada de eso. Sólo hay una atención abrumadora y unos aplausos que me estremecen. Y después hay preguntas que trato de contestar, que contesto a duras penas y que la gente, otra vez, insiste en aprobar con en¬tusiasmo.

Por lo que escucho ahora y por lo que escuché la noche anterior, durante una charla dada en la Universidad San Agustín, me doy cuenta que la gente ama la rebeldía que quizá no pudo acometer. Y ve en mi al sujeto compensatorio que hizo (por loco, por insolente, por anárquico, por irresponsable) lo que a ellos les habría gustado hacer más de una vez. Por ejemplo, decirle a su jefe que se fuera al carajo. Por eso quizá recuerden tanto mi autorrenuncia ante ese Genaro Delgado Parker pasado de tragos que trató de atarantarme por teléfono desde Miami.O la vez aquella en que me largaron en plena transmisión y pusieron en mi lugar una cinta del programa "Los detectilocos".

Pero fueron otras doce veces. Una porque entrevisté a Yasser Arafat en el Líbano acribillado por la guerra civil. Otra porque mi-reportero Ricardo Uceda había descubierto el paradero del homicida Comandante Camión y ese reportaje "no debía salir al aire". Otra porque quisieron que grabara para poder censurarme (la propuesta fue de Genaro y el .programa fue "Conexiones"). Otra porque sacamos un documento que comprometía la ya muy sucia reputación de los jefes de la zona de emergencia de Ayacucho. Otra porque dejamos al descubierto la podredumbre de la policía en relación a sus propios centros de reclusión. Otra porque me metí con el Apra cuando Belmont chapoteaba en ese lodo (sí: debo admitir, sonrojado, que dos veces tuve que irme del Canal 11, echado por el tipo más repulsivo que la televisión peruana haya albergado). Otra porque salió a la luz el video donde el dueño del canal en el que trabajaba negociaba mi cabeza por una camionada de dólares y fallos judiciales. Otra porque dijimos la verdad sobre una matanza que comprometía a las fuerzas del orden. Otra, en fin, porque me negué a apedrear a Húmala. Jamás renuncié por alguna banalidad.

Yo no me siento héroe. Fui un tipo que hizo su chamba y que supo decir no. Porque también dije no cuando me propusieron que carraspeara una mención comercial a una bebida o a un lubricante. Y dije no cuando me plantearon salir en la publicidad institucional navideña entregando una vela cojuda a un idiota a la vela.

Pero esta noche debo firmar libros. Y otra vez me quedo perplejo: hay como doscientas personas haciendo cola con sus ejemplares en la mano. Es demasiado para un hombre que sólo hizo lo debido y que ha permitido ahora que el editor Jorge Coaguila escoja y reúna sus columnas comprendidas entre los años 2006 y 2011. El resultado ha sido 474 páginas de sonido y furia. ¿El título? No podía ser otro: "Una piedra en el zapato". Se presentará en Lima el 21 de octubre.