Ahora que el mundial esta cerca esta cronica de M.Dancournos recuerda una de las mejores fotografias de un mundial.Argentina tuvo en ese mundial de todo.Garra,coraje,calidad y mucha suerte. Linda foto
Esta es la historia de una imagen imborrable en la final de un mundial. Argentina logró, en el 78, su primera copa del mundo. Un personaje sin brazos se metió al campo para sumarse al festejo del ‘Pato’ Fillol y el ‘Conejo’ Tarantini.
Michel Dancourt
Uno que ya pasó la barrera de los cuarenta –no hace ninguna gracia hacer la confesión– a veces se mete en el túnel del tiempo y viaja a bordo de un vagón lleno de recuerdos. El fútbol está hecho de grandes goles y emociones, pero también de nostalgias. ‘La esquina de la televisión’, el ‘Pecoso’ Ramírez, las celebraciones en el antiguo Parque Kennedy, el ‘toque de queda’ tácito que se daba en toda la ciudad cada vez que jugaba la selección en los tiempos en que sí, previo a la ‘dinastía Delfino-Burga’, la selección sabía ganar y no había ningún impuesto a la alegría.
Incluso, entre esos episodios que marcan la memoria, alguna vez un profesor drástico, nada cordial y bastante gritón, se rindió ante la pasión del fútbol. Inocentes, camuflamos un televisor en blanco y negro al colegio en pleno Mundial de España 82. El docente cayó en la posibilidad de ver también en directo el Argelia-Alemania de primera ronda y se olvidó del examen de geografía, de sus reprimendas y de que “son unos galifardos, ninguno estudia nada”. El ‘pacto’, eso sí, se selló con discreción: “¡Ya cierren la puerta cara...! No hagan bulla para pasar piola”. La pelota había vencido al Aconcagua, al Huascarán y hasta al gigante Everest.
Este deporte, matizado con la experiencia personal que cada quien desee recordar, le regaló al mundo una imagen imborrable.
Ocurrió el 25 de junio en 1978, cancha de River Plate. Con ocasión de la final entre Argentina y Holanda que coronó, después de un espectacular 3-1 en tiempo suplementario al equipo albiceleste dirigido por el ‘Flaco’ Menotti como campeón del mundo, el ojo preciso del fotógrafo Ricardo Alfieri inmortalizo una imagen que resume la pasión que despierta un mundial.
El árbitro Sergio Gonella tocó el silbato. En ese instante, Ubaldo Matildo Fillol, golero de leyenda, y Alberto Tarantini, el entrañable ‘Conejo’, se arrodillaron y enlazaron sus cuerpos como si quisieran ser un solo hombre. Corriendo, desde la tribuna, sorteando los perros y a la policía, llegó Víctor Nicolás Dell’Aquila, un hincha de Boca que tenía 22 años, que ahora tiene 54 y que desde los 12 perdió sus dos brazos (le amputaron los brazos después de un accidente cuando, trepado en un poste de alta tensión, recibió una descarga eléctrica y cayó desde 15 metros). Dell’Aquila, al frenarse, hizo que las mangas de su chompa dieran la sensación de abrazar, también, a los dos jugadores que lloraban sobre ese césped que después la gente arrancó con sus manos como si se tratara de los últimos pedazos del Muro de Berlín. La fofo fue publicada en la revista El Gráfico y llevó un título emotivo, mérito del periodista Osvaldo Ardizzone: “El abrazo del alma”.
Si una imagen refleja lo que es el fútbol bien puede ser esta: para ganar, para sufrir, para sentir, para tocar la gloria en una copa del mundo, hay que abrazarse con el alma.
Sabía que...
OJO CLÍNICO. Ricardo Alfieri, padre, nació en 1912 en el barrio porteño de Barracas y murió el 28 de julio de 1994. De las ocho tomas que hizo, la sétima foto fue la que se publicó más grande e hizo historia.
“Casi me comen los perros”
“Me adelanté, porque el árbitro dio un minuto de descuento, y tuve que quedarme en la pista de atletismo; si no, me comían los perros”, contó alguna vez Víctor, reunido junto a los otros protagonistas de la foto en una charla con el diario Olé con ocasión de celebrarse 30 años de aquella escena. “Te salvé la vida, pibe, te la salvé. Yo vi que te habías metido y te dije que te pararas a un costado”, le comentó el pelucón Tarantini, a quien buscó en el momento de la gloria porque era el único jugador identificado con Boca en el equipo de Menotti. “Aquel día hablé por primera vez con Dios”, apostilló Fillol que probablemente recibió alguna ayudita celestial, para sacarle un ‘balazo’ a Rep o para que ese tiro de Resenbrik diera en un poste. “La verdad es que don Ricardo nos hizo ensayar la pose durante la semana. Este vino y se coló”, bromeó Tarantini que tiene la foto en la sala de su casa.